POR: Natalia Zuluaga S. Martes, 06 Septiembre 2016

De Bellas Artes al Carelibro y del metal a la cumbia:
Mateo Rivano es un explorador del dibujo y la música. 

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Con 37 años, Mateo Rivano es guaquero, artista plástico, DJ, ilustrador y melómano. Nació en Bogotá y es hijo de un italiano y una colombiana. De niño se pasó entre esta ciudad y San Andrés y alguna vez visitó a unos familiares en Italia y se encarretó tanto que, terminado el colegio, se fue a estudiar Bellas Artes y volvió a Colombia casi diez años después. 

Agrupaciones musicales como Frente Cumbiero, Los Pirañas, Meridian Brothers y Jorge Drexler, tienen el arte de Mateo Rivano en sus portadas. De esta manera une sus ilustraciones con la música y ambas son actividades fundamentales en su día a día: buscar discos, oírlos, romper caderas en fiestas, pintar para él, pintar para otros, hacer libros y seguir explorando Bogotá.

A la hora de dibujar e ilustrar, Mateo no se detiene en simbolismos de felicidad o tristeza; es artista, dice, porque esto es lo que sabe hacer, lo que siempre ha hecho. Experimenta con materiales, mezcla colores y técnicas y, sobre todo, investiga antes de comenzar cualquier proyecto artístico o musical. Le gusta saber, más allá de lo que suena y de lo que ve, quién es la persona que está detrás de todo.

A la música llegó solo, aunque acepta que puede haber una cosa casi genética que lo llevó de la mano hasta allá. Su abuelo compraba con frecuencia discos de música clásica y tango, su tío prefería los sonidos cubanos y brasileros, y sus padres mantenían discos de rock en la casa. Empezó en el colegio a interesarse por el metal y el punk, pero ir explorando nuevos ritmos que luego sintió muy familiares lo llevó a enamorarse del reggae, la champeta, la salsa y la cumbia –entre algunos de los géneros que hay en su colección–.

BarbaRoja –su nombre de DJ– hace parte de Los Guaqueros, un grupo de cazadores de joyas musicales que prende fiestas al ritmo de la cumbia, la salsa y otros sonidos tropicales por varias regiones del país y en varias épocas del año. Mario Galeano (Gala Galeano) y Will Holland (Quantic), son los otros integrantes del grupo.

romperayo

¿De qué manera lo han influenciado, a la hora de pintar y hacer música, los lugares en los que ha vivido?

La influencia de una ciudad es algo que uno ni siquiera pide. Sucede y es imposible evitarlo. Hay influencia de Bogotá en todo lo que hago porque es donde vivo. Me parece además una ciudad muy inspiradora y por eso me gusta estar acá. Pero también hay cosas del Caribe que no puedo negar, por el amor que le tengo. 

A mí no me pasa que vaya por la calle y tenga que llegar a la casa a dibujar algo que vi, pero sí siento que logro pintar muchas de las situaciones o incomodidades en las que vive la gente acá. Es como lo que sucedió entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial: los expresionistas alemanes empezaron a dibujar todo lo grotesco que pasaba en sus ciudades. Eso me gusta transmitirlo de alguna manera, lo que veo que pasa en mi ciudad. 

De manera más directa puedo decir que me impresionó mucho la selva cuando estuve en Mitú y eso dio como resultado que mis personajes empezaran a aparecer en selvas. Me gustó muchísimo ese tema.

¿De dónde salió BarbaRoja?

El nombre me lo puso una amiga cuando volví de Italia en 2008. Pero mientras estuve allá, tuve otro nombre que me identificaba como DJ: Vudoo Blaster, que fue el resultado de sentarme con mis amigos a pensar nombres de estilo jamaiquino. Además estábamos hablando de santería y quedó ese nombre con el que hice un soundsystem de reggae y dancehall junto a mis compañeros en Italia. TNT Soundsystem, se llamaba. 

FRENTE

¿Qué herramientas y materiales usa como artista? 

Casi de todo. Para mí es esencial experimentar con materiales entonces tengo épocas. Pero claro que también tengo mis favoritos: el rapidógrafo (o micropunta) y la tinta china usada con pincel. Para los colores uso mucho acuarela o ecolines. Y, aunque no soy muy amigo de las cosas hechas en computador, a veces coloreo en Photoshop y cuando tengo que hacer cosas rápidas y más sencillas, utilizo Illustrator.

Para las animaciones que he hecho, por ejemplo para Frente Cumbiero y Los Pirañas, uso Flash y Photoshop. A veces dibujo a mano y le tomo fotos a los dibujos.

¿Qué le ayuda a concentrarse cuando va a dibujar?

La música. Tengo mis discos para pintar, como en una categoría. A veces, para ciertas cosas, me gusta poner películas; no las veo, pero las oigo y eso me ayuda a concentrarme. Especialmente me gusta escuchar Meridian Brothers cuando dibujo. Eblis –miembro de Meridian– y yo, somos muy parecidos creativamente y él, con su banda, logra darme tranquilidad, serenidad o consigue alterarme; esas son cosas que me sirven a la hora de crear.

Ahora, cuando voy a hacer portadas para discos, claro que escucho su música porque lo que yo dibuje va a hacer del disco una parte de lo que al final es. Me gusta hablar con la banda o el músico primero y mirar cuáles son las imágenes que tiene sobre el álbum. Y de ahí pongo lo mío. 

Los dibujos para el CD de Jorge Drexler, Bailar en la cueva, fueron una cosa distinta porque el man tenía imágenes muy claras de lo que quería y porque es una música diferente a la que yo hago y a la que acostumbro oír. El tipo quería algo tropical, pero que no dejara de parecer suyo. Hubo siempre comunicación entre los dos porque a él le surgían nuevas ideas y quería saber de los avances. Además que hay algo poético en su música y eso tenía que verse también en la imagen del disco.

cueva 

¿Cómo es su proceso creativo?

Cuando voy a hacer cosas mías es distinto porque ya no busco de dónde agarrarme sino que es lo que me salga. Ahora, por ejemplo, estoy muy metido con el tema de los libros y estoy sacando algunos míos (Carelibro y El 7 plagas). Para esto sí me toca escoger un tema y algunas técnicas que funcionen para lo que quiero hacer. He sido malo con las series de dibujos porque me canso rápidamente, pero ahora le estoy poniendo más cuidado a eso para hacer los libros, por ejemplo.

Me parece muy jodido tener claro un norte en cuanto a trabajos míos. Simplemente empiezo a hacer algo y luego miro para qué me sirve.

Lugares no convencionales para exponer y tocar: 

Justo ahora estoy como en una crisis con el tema de las galerías y los museos. Creo que se están volviendo obsoletos porque cuando hago una exposición así, ¿quién está viendo mi trabajo? Parte de mi acercamiento a la calle ha sido con la intención de mostrar mi trabajo a más gente, que no se quede en las cinco personas del círculo de coleccionistas que van a las galerías.

Mi idea es seguir haciendo cosas aquí en las calles, que el arte genere reacciones en la gente que camina todos los días por Bogotá. Y en cuanto a la música, lo más chimba sería hacer lo que en Barranquilla llaman una verbena, una fiesta en la calle de un barrio popular, donde la gente disfrute sin problema y baile toda la noche. 

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Un libro, un disco, una película y un lugar:

Libro: Encuentro con hombres notables de George Ivánovich Gurdjíeff.

Disco: Tesura de Fruko y sus Tesos. No le han dado mucho valor, no es muy conocido y es el primer disco que hizo Fruko. Y para mí es el mejor de todos.

Película: Harold y Maude de Hal Ashby. 

Lugar: Río Pira Paraná en el Vaupés colombiano.

// Imágenes cortesía de Mateo Rivano //

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Ñerucas & Rebajadas, un mix de BarbaRoja:

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Para conocer más sobre este artista visite:
Mateo Rivano
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Con 37 años, Mateo Rivano es guaquero, artista plástico, DJ, ilustrador y melómano. Nació en Bogotá y es hijo de un italiano y una colombiana. De niño se pasó entre esta ciudad y San Andrés y alguna vez visitó a unos familiares en Italia y se encarretó tanto que, terminado el colegio, se fue a estudiar Bellas Artes y volvió a Colombia casi diez años después.

Agrupaciones musicales como Frente Cumbiero, Los Pirañas, Meridian Brothers y Jorge Drexler, tienen el arte de Mateo Rivano en sus portadas. De esta manera une sus ilustraciones con la música y ambas son actividades fundamentales en su día a día: buscar discos, oírlos, romper caderas en fiestas, pintar para él, pintar para otros, hacer libros y seguir explorando Bogotá.

A la hora de dibujar e ilustrar, Mateo no se detiene en simbolismos de felicidad o tristeza; es artista, dice, porque esto es lo que sabe hacer, lo que siempre ha hecho. Experimenta con materiales, mezcla colores y técnicas y, sobre todo, investiga antes de comenzar cualquier proyecto artístico o musical. Le gusta saber, más allá de lo que suena y de lo que ve, quién es la persona que está detrás de todo.

A la música llegó solo, aunque acepta que puede haber una cosa casi genética que lo llevó de la mano hasta allá. Su abuelo compraba con frecuencia discos de música clásica y tango, su tío prefería los sonidos cubanos y brasileros, y sus padres mantenían discos de rock en la casa. Empezó en el colegio a interesarse por el metal y el punk, pero ir explorando nuevos ritmos que luego sintió muy familiares lo llevó a enamorarse del reggae, la champeta, la salsa y la cumbia –entre algunos de los géneros que hay en su colección–.

BarbaRoja –su nombre de DJ– hace parte de Los Guaqueros, un grupo de cazadores de joyas musicales que prende fiestas al ritmo de la cumbia, la salsa y otros sonidos tropicales por varias regiones del país y en varias épocas del año. Mario Galeano (Gala Galeano) y Will Holland (Quantic), son los otros integrantes del grupo.

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