POR: Chilango Páez Miércoles, 06 Julio 2016

 

Una bajista paisa muy joven pero con mucha experiencia entró a las filas de una de las bandas más emblemáticas del hardcore punk colombiano. Esta es una historia del incansable trabajo en la música.

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Cuando Isabel Valencia tenía trece años estudiaba en La Presentación en Medellín y sentía que su futuro estaba en el teatro, después de cinco años entre talleres y obras. “Entonces me picó el bicho de la música y en el colegio dijeron que iban a dar clases de guitarra semigratis y pensé “¡aprovechemos!”; siempre fui melómana, crecí escuchando varias bandas y decidí que me gustaría hacer algo por el estilo”. Más de quince años después, de sumergirse en la guitarra y el bajo, Isabel es la nueva integrante de La Pestilencia.

Sin embargo, los primeros conciertos de Isa no fueron parecidos a los de sus amados The Cure, Pixies, Pearl Jam, Soundgarden, Depeche Mode o Radiohead –a quienes conoció gracias a los discos que le enviaban sus hermanas mayores desde Estados Unidos–; en realidad, los profesores la invitaron a tocar el bajo en misas y hasta hizo parte de la tuna escolar. “Con tal de capar de clase, yo acepté”, confiesa.

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Isabel Valencia con uno de sus “profes de música del colegio”, Sandro Toro.

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Apollo 18 fue la primera banda de Isabel. En estas fotos están ensayando en Medellín.

Como buena colombiana, a pesar de todo el rock noventero con el creció, Isabel también se empapó de trópico: “yo vivía con mi tía y ella era puro Willie Colón y Héctor Lavoe… siempre tuve un gusto por la música muy variado. Con los sonidos que hay en nuestro país, es mucho más rica la música a la que tenemos acceso”. Cuando se dedicó a estudiar partituras, descubrió a mujeres como Björk, Siouxie Sioux y Janis Joplin: “fueron las primeras artistas que escuché y que me llevaron a otro mundo, me abrieron las puertas de la mente. Ahora llevo un par de años muy metida en el jazz y el blues: Aretha Franklin, Billie Holiday, Ella Fitzgerald y tanta gente que uno no sabe ni por dónde seguir”.

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Este fue el primer concierto que realizó Isabel en Estados Unidos, en un bar de Santa Cruz (California).

Cuando terminó el colegio, Isabel Valencia decidió viajar a Estados Unidos. “Pensé que me iba a ir por seis meses no más, para conocer y descartar la posibilidad de vivir en otro país. Tenía a mi novio en Medellín, a mis amigas y a todo el mundo le prometí “no me quedo en la USA por nada”. Pero seis meses se convirtieron en seis años. Poco a poco, la ciudad de Los Ángeles fue entrando en mí, ver la movida musical se me convirtió en un reto: primero aprender inglés, luego demostrarme a mí misma que podía crecer sola. A pesar de que ya había trabajado con el rock, es diferente hacerlo con los músicos que están aquí, que vienen de todos los países. Esa riqueza cultural me animó muchísimo y resulté quedándome sin planearlo”.

Entre los pasos que dio en California nació Wonderfox, una banda que ella lidera y que ha llevado a esta paisa a tocar con artistas como Julieta Venegas, Los Amigos Invisibles o La Ley, incluso en escenarios clásicos de la ciudad como The Roxy, Whisky A Go Go o el Greek Theatre. Sin embargo, quedarse en Los Ángeles no significa cumplir el sueño americano. Para Isabel Valencia estos no han sido años fáciles y, como a muchísimos otros artistas (no sólo colombianos), le ha tocado rebuscársela. “Hubo una temporada que viví de la música y no digo que sea imposible hacerlo –tengo muchos amigos a los que les va muy bien–. La cosa es que de vez en cuando hay que conseguir otros trabajos para ir complementando el bolsillo”.

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Wonderfox tocando en el Fonda Theater de Los Ángeles.
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Isabel Valencia junto a Julieta Venegas.

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Isabel Valencia cantó “El duelo” junto a La Ley en el Greek Theatre de Los Ángeles.

A Isa no le gustan las etiquetas: puede escuchar a Tame Impala sin dejar su lado punk o de componer para Wonderfox. Hace pocos meses entró a La Pestilencia, la banda colombiana (también radicada en California) que está celebrando treinta años de carrera. Con el ruido de Los Ángeles de fondo, hablamos con la bajista, primera mujer que trabaja con el grupo y, además, la más joven del parche liderado por Dilson Díaz. Así es la vida de la modesta y superpoderosa Isabel Valencia. 

¿Cuáles son los retos para una artista femenina en Colombia?

Es más un estigma social. Y no lo pondría sólo como un reto en Colombia sino casi a nivel mundial. En muchas partes, la mujer sigue siendo vista como un prototipo de belleza por encima de su talento. Se han abierto puertas socialmente, ya no sólo es un mundo de hombres, pero me gustaría que nos viéramos como seres humanos, no como que pertenecemos a una raza o a un género sino como personas que tratan de hacer lo mejor que pueden.

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¿Cómo nació Wonderfox?

Sinceramente salió de un lindo accidente. Al productor del disco (el brasilero Tiago D’Errico) y a mí nos contrataron para hacer un concierto –yo era la bajista y él, el guitarrista–; como yo no tenía carro, él ofreció darme un ride, hablamos mucho, intercambiamos ideas musicales y al final me dijo “yo te quiero escuchar para ver qué más podemos hacer juntos; me gustaría grabarte, así sea una sola canción”. Al otro día fuimos al estudio, grabamos una canción y luego otra; dejamos siete canciones y escogimos cinco para un EP. Yo escribí todo y entre los dos hicimos los arreglos; sin embargo, no quise lanzarme como Isabel Valencia: qué pereza ser solista, me siento como con mucha cosa encima, me gusta mucho la contribución de otros, estar en manada, por decirlo de alguna manera. Después de grabar, hicimos audiciones para músicos, otros conocidos dijeron que querían entrar y así se formó la banda.

Para mí Wonderfox es rock alternativo, medio pop. El productor me dijo que, para grabarme de gratis, quería que tuviéramos un sonido más comercial. Entonces cedí pero tampoco me choca; por ejemplo, para mí David Bowie es muy comercial y eso no lo hace malo.

¿Cómo llegó a La Pestilencia?

Primero conocí a Beto, el guitarrista, quien también ha trabajado con Wonderfox. Después de un tiempo me contó que iban a hacer audiciones para bajista de La Peste y yo le dije que estaba interesada. Me mandaron tres canciones, me las aprendí y audicioné; la reacción fue muy positiva y me dijeron que tenían un par de manes más para ver y que me avisaban. Como a los dos días me llamaron y me contaron que estaba adentro.

¿Qué tal es trabajar en una banda que tiene treinta años encima?

La Pestilencia es una banda de admirar totalmente. Yo crecí escuchando Balística, que fue un álbum que marcó a mi generación… Me han recibido superbién, hay una energía muy bacana, son muy respetuosos y sobre todo muy profesionales.

¿Y qué viene para los proyectos de Isabel Valencia?

Definitivamente Wonderfox sigue vivo, sigue con muchos sueños. Lo tengo un poquito en stand by porque he estado muy ocupada. Sigo escribiendo más canciones y estamos tratando de hacer una preproducción que toma tiempo. Pero Wonderfox no se acaba.

Con respecto a La Peste, es extraño: siempre quise tener dos bandas y ser bajista de una. Y el sueño se dio: las cosas pasan de formas misteriosas y bonitas [risas]. Me siento muy orgullosa de estar con La Peste, si puedo continuar con ellos y con Wonderfox sería un privilegio total.

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La banda Wonderfox (fotografía de Torres Garzón).

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La Pestilencia, lista para celebrar treinta años.
¿Placeres culposos?

Hay dos que me dan muchísima pena pero te los digo. El primero es “Dancing Queen”, de Abba. Y el segundo es peor: una sola canción de Rihanna que se llama “Only girl (in the world)”… no sé, me la sollo yo solita en el carro.

¿Discos o mp3?

Me he convertido en una persona más minimalista. Antes sí tenía una colección de CD pero ahorita quiero mucho espacio en mi vida entonces hago downloads por iTunes. Aquí hay una emisora muy buena que se llama KCRW, en las mañanas ponen todo tipo de música nueva –más que todo rock independiente aunque suena un montón de cosas, incluso latinas– y le hago Shazam a lo que me gusta y de ahí busco las canciones que me quiero comprar. Si fuera por mí, y si tuviera mucha plata, tendría un tocadiscos y compraría LP… sólo así rompería mi regla de minimalismo.

Y después de tantos años, ¿qué extraña de Colombia?

La familia me hace mucha falta: mi mamá, mi abuela… Y por otro lado extraño mucho la naturaleza. Obviamente aquí también hay naturaleza, pero el verde de las montañas de mi tierra es muy lindo, me relaja.

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Isabel Valencia tocando en los legendarios auditorios Whisky A Go Go y The Roxy en Los Ángeles.

separadorFotografías: Archivo de Isabel Valencia.

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Etiquetas:

Música Rock