POR: Bacánika TEXTO E ILUSTRACIÓN: Samara Bandini Miércoles, 05 Septiembre 2012

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n tema tabú entre los hombres, un problema que afecta la salud mental y sexual de las parejas, un miedo, un mito, una grave anomalía…La disfunción eréctil hay que conocerla, prevenirla y afrontarla. 

Alguna vez iba en un bus tan lleno que era inevitable escuchar las conversaciones de los demás. En una de tantas historias alcancé a oír a dos mujeres, más bien jóvenes, que charlaban sobre sus parejas y daban pistas sobre su vida sexual. En algunas de las señas que se hacían, logré percibir que una le decía a la otra, con una mueca un tanto incómoda, resignada y angustiosa, que su pareja tenía problemas con la erección. La situación me sorprendió, pues debo decir que nunca pensé que las mujeres llegaran a divulgar este tipo de intimidades de sus novios. 

Se conoce a la disfunción eréctil como la imposibilidad de iniciar o mantener un acto sexual. Es una problemática que hoy en día preocupa tanto al sexo masculino como al femenino, porque un hombre sin erección continua representa una mujer insatisfecha. Se piensan muchas cosas acerca del tema, pero lo cierto es que el problema no solo se trata de una anomalía física, sino también de un conflicto psicológico. 

La falta de erección se puede dar en todas las edades, pero en hombres mayores de 50 años el problema se puede presentar por un alto porcentaje de factores físicos como el endurecimiento de la arterias ―que es por donde circula la sangre― y enfermedades asociadas, como la hipertensión y la diabetes. Según la doctora Mereyda Lacera, médico asociada a Profamilia, actualmente han aumentando considerablemente las consultas de pacientes menores de 25 años.

Cuenta que existen dos tipos de disfunciones eréctiles:

•   Primaria: es cuando el paciente nunca ha tenido una erección, lo cual le crea una frustración frente al tema y un miedo a afrontar la vida íntima. 

•   Secundaria: se presenta en casos donde el paciente ha tenido erecciones normales durante sus relaciones sexuales, pero en algún momento determinado las deja de tener. 

•   Mixta: tiene que ver más con problemas de tipo orgánico, enfermedades o accidentes, que imposibilitan al paciente para tener una erección. Las dos primeras pueden darse por problemas físicos o psicológicos.

Según cuenta la doctora Lacera, un problema físico puede presentarse cuando la sangre no está circulando de manera eficaz por las paredes cavernosas del pene. Esto obstruye el bombeo normal de sangre y no permite que el pene tenga un levantamiento apropiado. Por otro lado, un problema psicológico se evidencia cuando existen factores internos o externos, en el momento del acto sexual, que afectan la concentración y dinamismo de la relación del paciente con su pareja. Un mal olor, una posición incomoda, poca preparación para el acto sexual, inconformidad con el tamaño del pene o simplemente un bloqueo mental, pueden ser causantes psicológicos de la disfunción eréctil.

Un problema que se está presentando actualmente se ha denominado el Síndrome metabólico. Cuando se tienen problemas de azúcar y colesterol, el nivel de testosterona (hormona masculina encargada de producir la excitación) baja dificultando la erección. Este síndrome puede ser causante de un infarto en un nivel crítico.

Uno de los mitos más discutidos sobre la disfunción eréctil, es que todos los hombres sufrirán de esta cuando entren a la tercera edad. Es y seguirá siendo un mito, ya que científicamente está comprobado que hombres ancianos pueden tener erecciones prolongadas si a lo largo de su vida han llevado buenos hábitos y una buena alimentación. Otro tema cotidiano que se escucha en las esquinas es el de la comida afrodisíaca. Se dice que alimentos como el chontaduro, el borojó y los mariscos  generan en el hombre un grado de excitación mayor y le ayudan en el momento de la erección, pero según cuenta la doctora Lacera: “No existe un sustento científico que argumente esta función en la comida afrodisíaca”, lo que demuestra que sigue siendo un tema cultural y particular de los pensamientos autóctonos de cada región. 

¡TIENE CURA!

La disfunción eréctil se ha convertido en el tema que les causa más preocupación a los hombres en cuanto a su vida sexual y reproductiva y además puede llegar a afectar las finas y sensibles líneas del ego masculino. Para tranquilidad de muchos, los avances científicos han permitido desarrollar medicamentos que ayudan a tener una erección eficaz y duradera. Medicamentos como el Viagra, el Sildenafil o el Vardenafil contienen óxido nítrico, una sustancia que mejora y estimula la entrada de sangre al órgano reproductor y posibilita la erección. Estos medicamentos solo pueden ser tomados previa autorización del médico especialista, ya que muchos piensan que pueden injerirlos en cualquier momento, imaginando que tendrán un acto sexual más placentero y duradero, sin saber que más adelante puede causarle graves daños hormonales al organismo. 

Cuando el problema es más de tipo psicológico, la doctora Lacera recomienda una serie de estimulantes que puedan mejorar la situación disfuncional, aunque asistir a terapia psicológica también puede ayudar. Estos estimulantes pueden competerle tanto al paciente afectado como a la pareja, ya que también puede depender de esta. Elementos eróticos como aceites, prendas, imágenes y juguetes pueden ser efectivos a la hora del encuentro sexual. También es de vital importancia una buena etapa de “precalentamiento”, en donde la pareja reúna todos sus esfuerzos para generar un grado de excitación tan alto que se culmine con una buena erección. Velas con ricos aromas, un espacio cómodo y agradable y una posición adecuada, son factores que pueden incidir positivamente en el primer órgano sexual: el cerebro. 

Hacer ejercicio constantemente, comer alimentos saludables, evitar el cigarrillo, el alcohol y las drogas, son algunas de las recomendaciones principales que se deben tener en cuenta para evitar la disfunción eréctil. Está comprobado que el cigarrillo, por ejemplo, tiene más de 17 sustancias que dañan el Endotelio, que es la pared que recubre las venas y arterias. 

Por último, es importante tener en cuenta que los hombres no son máquinas sexuales ―por muy chistoso que suene― y que en ocasiones puede que no tengan una erección a la hora del encuentro sexual, lo cual no quiere decir que sufran de disfunción eréctil. Este es un problema que hay que afrontar con la mayor seriedad y tranquilidad posible, afortunadamente los métodos de tratamiento son cada día más eficaces y no está de más una ayuda cuando se necesite.

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