POR: Andrea Melo Tobón Martes, 21 Junio 2016

 

Rock al Parque es una leyenda de la ciudad, de sus cambios, de su música, de la gente y hasta de sus políticos. Se trata de uno de los pocos momentos en los que Bogotá se ha unido alrededor de algo y, por eso, quisimos armar su historia a través de los recuerdos de quienes han estado arriba, atrás y abajo de la tarima.

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principios de los noventa, Bogotá aún se sacudía de la violencia y el miedo sembrado en Colombia; los conciertos eran escasos, la creatividad –como en todo momento tenebroso– era un virus que seguía gestándose y los toques subterráneos eran un símbolo de resistencia. Muchos discuten el nacimiento de Rock al Parque pues en 1992 se llevó a cabo el I Encuentro Música en el Planetario Distrital donde bandas como La Derecha y 1280 Almas, entre otras, mostraban el interés de los jóvenes por el rock; al año siguiente, Sangre Picha, El Duodeno y sus Intestinos, Ekhymosis, Ex-3, Marlo Hábil, Catedral, Yuri Gagarin y los Correcaminos, Carpe Diem, Juanita Dientesverdes y Bajo Tierra daban el segundo golpe en el clavo.

Pero en términos legales, fue en 1995, bajo la alcaldía de Antanas Mockus, cuando el rock se tomó los parques. Entre el 26 y el 29 de mayo, el estadio Olaya Herrera, la Media Torta, el parque Simón Bolívar y la plaza de toros de Santamaría fueron los escenarios escogidos para la primera edición de Rock al Parque, en la que participaron 43 bandas nacionales –como Aterciopelados, Morfonia, 1280 Almas, Catedral, Yuri Gagarin y La Derecha– y contó con la presencia de Fobia (México) y Seguridad Social (España). Más de 80.000 personas asistieron a este encuentro. Esta fue la única vez que se cobró por la entrada de RAP, cuando se realizó el cierre en la plaza de toros; los demás conciertos fueron gratuitos y así lo han sido desde entonces.

Julio Correal (Creador del festival, representante musical):

El primer momento en el que pensé en el festival fue en Medellín cuando estaba produciendo un concierto de Caifanes y Rubén Blades en el parque Juan Pablo II. Se me vino un flash a la cabeza con las palabras “Rock al parque”; me encantó ese nombre, lo guardé y luego llegué a Bogotá y me senté a hablar con Mario Duarte (de La Derecha) y pensamos en un festival que fuera gratis para todo el mundo.

Mario y yo duramos como cinco días en el apartamento de él escribiendo el proyecto y luego se lo presentamos a Berta Quintero, quien estaba al frente del Instituto de Cultura y Turismo: a ella le gustó la idea e inmediatamente se abanderó del proyecto ante el alcalde, la policía y posibles patrocinadores. 

Héctor Mora (Periodista musical, mánager y director de RAP entre 1998 y 2003):

Era 1995 y yo tenía un programa en la Radiodifusora Nacional llamado Cuatro canales junto a Jorge Eduardo “Pito” López. Un día, una gente del distrito vino a pedir apoyo para un festival de rock creado por músicos que se realizaría en varios parques y nos pidieron difundir la información y nos pasaron una promo grabada en unos piccolos (antiguas cintas) para poner en la emisora. Fue sencillo: un proyecto nuevo del distrito para una emisora nueva de la nación –entre vaciados nos juntamos–.

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Daniel Casas (Periodista musical y director de RAP entre 2005 y 2009):

Lo que más me sorprendió fue ver la capacidad de crear un espacio así, con mayoría de grupos colombianos, aunque eso ya se venía gestando desde los conciertos en el Planetario, en la Calleja y en los sótanos de la Jiménez.

Héctor Mora:

Estuve cubriendo la primera edición del festival, recuerdo que llegamos al parque Simón Bolívar a las 4:00 p. m. y la primera banda que vimos fue Danny Dodge, una banda muy fuerte que tocó con Soda Stereo la última vez que los argentinos vinieron a Colombia.

Chilango Páez (Diseñador gráfico y periodista, director de Bacánika):

Yo tenía catorce años y fui con unos amigos del barrio. A la salida, cada noche, nos tocaba esperar dos horas a que pasara un bus que nos llevara a la casa. Era la primera vez que muchos –yo diría que la mayoría de los jóvenes bogotanos– veíamos una tarima tan grande con un sonido tan potente. No importaba si conocíamos a las bandas, igual saltábamos, coreábamos y pogueábamos. Uno luego se iba al centro a buscar los discos de las bandas que le gustaban.

Andrés López (Presentador de RAP, locutor de Caracol Radio y presentador en Canal 13):

Recuerdo haber montado en una buseta saliendo de la Caracas con 45 a las canchas del Olaya Herrera porque se presentaba Aterciopelados y tal vez fue la primera vez en mi vida que escuché a una banda de rock tocando en un estadio.

José Gandour (Periodista y productor musical):

El primer concierto que viví fue en el Olaya Herrera, donde cerraba Aterciopelados. Fue muy bonito porque la banda demostró que era popular: vi a Héctor Buitrago saludando a todos los barrios de la localidad, él se los sabía de memoria porque vivió un tiempo en el Restrepo.

Alejandro Duque “El Duque” (Exbaterista de Aterciopelados, Bajo Tierra y Alerta, entre otros, e integrante del equipo logístico de RAP):

Estaba con los Atercio, recuerdo que había mucha gente, hacía mucho frío y me sentía encalambrado porque en esa época no había tocado casi en Bogotá, estaba acostumbrado a tocar en sitios cerrados sudando delicioso y esto era abierto. La tarima era grandotota y yo estaba en bola, no había casi equipos ni luces, todo era chamboncito, pero el escenario era muy grande y eso era impresionante.

Chucky García (Libretista, periodista musical y programador de RAP 2014 y 2015):

En esa época Rock al Parque tenía algo que sería muy bueno recuperar y era que a uno le tocaba desplazarse a lo largo de la ciudad, la música obligaba a ir al Olaya, a la Media Torta, a la plaza de toros y al Simón Bolívar. Yo me había mudado hacía unos años a Bogotá y no conocía el estadio, esa fue la primera vez que estuve en el Olaya.

Julio Correal:

El cierre de ese año fue en la plaza de toros, esa fue la primera vez que me metí en un pogo, fue muy sabroso.

José Plata (Periodista musical):

Yo asistí a los cuatro escenarios y aún tengo la boleta de entrada a la plaza de toros, que en ese momento costaba 7.000 pesos.

Dahiana Rodríguez (locutora y creativa de Radiónica):

Me parece que sería interesante intentar nuevamente esa dinámica de pagar por entrar a RAP.

- 1996-

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La segunda edición del festival se llevó a cabo los días 18 y 19 de mayo en tres escenarios: Olaya, Media Torta y Simón Bolívar. Participaron más de 60 bandas nacionales como Dogma, Sagrada Escritura, Polikarpa y sus Viciosas, Pestilencia y Agony, entre otros. De afuera vinieron Lucy Bell y Los Tetas (Chile), Auténticos Decadentes (Argentina), Spias y Zapato 3 (Venezuela), Zopilotes (Perú), La Lupita (México) y Puya (Puerto Rico). Asistieron 105.000 personas.

Julio Correal:

Justo íbamos a empezar el primer concierto en el Simón Bolívar, que estaba lleno de rockeros, y un coronel me decía que estaba muy preocupado por la cantidad de gente que había y yo le dije: “no pasa nada, es gente chévere”. La primera banda que tocó fue Polikarpa y justo en la primera canción arrancan cantando: “Policía hijueputa, policía malparida…”, yo volteé y el coronel estaba nervioso mirándome pero le dije que la gente necesitaba desestresarse. Rock al Parque fue un medio de expresión de la juventud sobre inconformidades con el sexo, la autoridad, contra lo que quisieran. Jamás olvidaré que un niño nació en ese festival en una ambulancia en el Parque Simón Bolívar.

Héctor Mora:

A mí me da mucha risa cuando pelean por géneros porque ese año vino Puya (un grupo de metal con timbales) y los asistentes fueron felices… y eso que eran más radicales. En esa época no había tantos medios para conocer tanta música como ahora.

Julio Correal:

En las primeras ediciones de RAP no había compañías logísticas en Bogotá por lo que fundamos Fuerza de Paz, que eran básicamente los mismos punks, los mismos mechudos, los mismos hippies pero “infiltrados en el público”, en el sentido de que le hablaban a los parches en el tono que era; en el segundo festival hubo una nota muy bacana porque llegaban los punketos, los skinheads y todo el mundo se timbraba un montón pero la gente de Fuerza de Paz calmaba las cosas.

- 1997 -

Rock al Parque se llevó a cabo entre el 30 de mayo y el 2 de junio en dos escenarios simultáneos: la Media Torta y el Simón Bolívar, este festival pasó a ser un proyecto del programa Cultura Ciudadana de la Alcaldía Mayor, con Paul Bromberg como alcalde mayor. Se presentaron bandas como Kraken, Corporación Macondo, junto a Control Machete y Maldita Vecindad, de México, y Todos Tus Muertos, Los Siete Delfines y A.N.I.M.A.L., de Argentina. Asistieron 160.000 personas.

Andrés López:

Antes el presentador salía a hablar frente al público y uno tenía que cargar una maleta llena de cedés para poner música entre banda y banda. Era muy loco.

Héctor Mora:

Yo tocaba la guitarra con la banda Carpe Diem y ese año nos presentamos por convocatoria y me dio mucho susto porque era una tarima muy grande y si uno miraba atrás a cualquier músico, estaba lejos. Llegué a conectar un cable sin que hubiéramos tocado nada y me cayó una bolsa de agua del público y me alegré de que no hubiera caído en la pedalera; al segundo, ¡pin!, una moneda… así era.

Andrés López:

Cuando presenté en la Media Torta estaba tocando A.N.I.M.A.L., el director del espacio me avisó que venía Pestilencia de sorpresa pero que aún no dijera nada, entonces yo esperé y, cuando me confirmaron, anuncié a la banda y la gente enloqueció. Cuando volví a mirar al director, comenzó a decirme con señas que no, que no dijera nada. Me bajé y pregunté qué había pasado y me respondieron que los de la Peste se negaron porque no habían hecho prueba de sonido ni ensayado, sino que en el fragor del momento dijeron que tocaban. Me tocó subir a desmentir la noticia y comencé a recibir monedas, tomates, botas, de todo…

- 1998 -

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Durante la alcaldía de Enrique Peñalosa se dijo que el festival ofendía a algunas personas y que no se iba a dar el aval para prestar las instalaciones y logística que requería; por otra parte, Catalina Meza, entonces directora del Instituto Distrital de Cultura y Turismo, planteó la necesidad de invertir los recursos destinados al festival en otros proyectos, al considerar que este espacio no era prioritario para el desarrollo de la cultura en Bogotá. Músicos, gestores, medios de comunicación y jóvenes se movilizaron y recogieron miles de firmas para que el distrito diera continuidad al encuentro musical. Y así fue: RAP se realizó entre el 10 y el 12 de octubre en la Media Torta y el Simón Bolívar, con agrupaciones como Ultrágeno (la reencarnación de Catedral), Superlitio, Tenebrarum y La Severa Matacera, mientras en lo internacional vinieron Robi Draco Rosa (Puerto Rico), Resorte (México), Desorden Público (Venezuela) y A.N.I.M.A.L. (Argentina). Se calcula que asistieron 173.000 personas. 

José Gandour:

Cuando el festival nació, me emocionó que Bogotá pudiera hacer un evento de esa magnitud y gratuito; era muy bueno, yo creía que era algo que iba a construir escena musical en la ciudad. Pero el festival cayó en una politización indebida y, además, se hace el festival y pasan 365 días en los que no sucede nada en la escena musical.

Héctor Mora:

La resistencia que había por parte de la institucionalidad era enorme; por ejemplo, si se reunía un parche de diez rockeros en la esquina de un parque, era seguro que iba a llegar la policía. Imagínate un festival con miles de personas. Ese tiempo fue complicado porque el distrito no quería a RAP y yo lo estaba dirigiendo, para mí era duro poner la cara a jóvenes y músicos que habían recogido firmas para pedir que se continuara haciendo.

Andrés López:

En ese momento yo trabajaba en la Radiodifusora Nacional y convocamos a la gente para que firmara a través del programa; las cifras de firmas varían entre mil y un millón, pero hacer parte de ese momento fue muy amargo; sin embargo, salió adelante.

Héctor Mora:

Gracias al boom de la recolección de firmas, el distrito aceptó a regañadientes: representantes de la policía, del Instituto de Recreación y Deportes tenían una actitud reacia a cualquier cosa que tuviera que ver con Rock al Parque o con jóvenes, y para que se llevara a cabo el festival tenía que haber un delegado de la Secretaría de Gobierno todos los días. Era triste ver cómo, transcurridas las horas, el tipo estaba desesperado porque odiaba esa música y quería estar con su familia, ni siquiera le daban la oportunidad a la ciudad o a la música, era un espacio de resistencia muy terca.

Andrés López:

Mi primer pago como presentador de RAP fue muy particular porque Héctor Mora me llamó pero me dijo que no había plata y me dio cuatro camisetas.

Héctor Mora:

Las audiciones públicas comenzaron en 1998, cuando yo estaba dirigiendo, porque me pareció una de esas propuestas importantes que podían marcar un punto de cierre de un ciclo, para que fuera más transparente y para poder agrupar una amplia gama de sonidos y que la música fuera la que primara.

- 1999 -

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En esta edición se estrenaron artistas nacionales como León Bruno, Defenza, Navarra, Vértigo, Ají Baboso, El Bloque, Ciegossordomudos, Kilcrops y Ethereal, entre otros; de México llegaron Café Tacvba, Molotov, Julieta Venegas, Control Machete, Guillotina y Víctimas del Doctor Cerebro; además estuvieron Eminence (Brasil) e Illia Kuryaki and the Valderramas (Argentina). El público creció notablemente al alcanzar las 225.000 personas.

Héctor Mora:

Jamás olvidaré que vino una agrupación de venezolanos radicados en Holanda llamada Laberinto después de una gira de Masters of Rock, unos duros. Tocaban metal latino y en uno de los silencios de una canción el parque se puso de acuerdo y les grito “¡FUERA HIJUEPUTAS!” y les tiraron de todo –hasta un mango gigante– que el holandés que lo recibió nunca había visto. Incluso, cuando llegué al hotel, recuerdo ver a los músicos llorando de la tristeza. 

Chucky García:

Desde el equipo de prensa les dimos mucha promoción, y como era la época en la que los internacionales tocaban dos veces, ellos estaban el sábado y el lunes festivo: el sábado los putearon, los chiflaron a los 20 segundos, incluso una persona del público les tiró sus muletas, fue muy triste porque los manes se bajaron de la tarima llorando. Y el lunes, que se supone que el público no es tan metalero: nada, lo mismo, los dejaron tocar más pero los trataron horrible, es muy triste ver a músicos tan grandes llorar tanto. 

Andrés López:

Otro momento que no olvidaré es cuando Ultrágeno no pudo tocar porque Café Tacvba se demoró mucho en la prueba de sonido, eso fue tenaz.

José Gandour:

Los habían puesto entre Molotov y Café Tacvba y se demoraron tanto en montarse las bandas, que los bogotanos no pudieron presentarse, fue un desastre, vi a gente llorar por eso. Desde ese momento se ha repetido mucho: el poco valor que le dan al talento local.

- 2000 -

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“De todos depende que la música no pare”, este fue el lema de ese año en Rock al Parque. Tocaron Doctor Krápula, Los de Adentro, Pornomotora, Koyi K Utho y Aterciopelados, entre otros nacionales, de afuera llegaron Manu Chao (Francia), La Sarita (Perú), Los Pericos, Divididos y La Mosca Tse Tse (Argentina). Asistieron 192.000 personas.

Héctor Mora:

Un momento difícil fue el concierto de Vulgarxito, a las 11:00 a. m.: para ese entonces no tenían un formato tan acústico como hoy, eran más rockeros, más contestatarios y tenían una maña: les gustaba mucho salir a tocar desnudos. Ese día era un domingo y estaba abierto a todo el mundo –familias y demás– y ellos comenzaron a tocar e hicieron un performance en el que se burlaban del imperio gringo y en la mitad comenzaron a decir “Presidente Clinton, métase un pase de perico por la nariz hasta que le sangre el culo” y se amplificó por todo el parque. A los cinco minutos comencé a recibir todo tipo de llamadas de la Secretaría de Gobierno, del IDRD y entidades estatales quejándose de la presentación pues la consideraban pornográfica, a lo que yo respondí que era una representación artística avalada por un comité de selección, por lo que se ganaron el derecho de interpretar la obra, así que mientras yo alegaba con la gente, los de Vulgarxito siguieron tocando y recuerdan esa presentación con mucha gracia.

Jamás olvidaré a Pornomotora, propuesta distrital que vi desde cero, la primera vez que participaron no fue por convocatoria sino que tenían un cupo que se les asignó gracias a una política distrital de inclusión de escuelas de tejedores de sociedad, que tenían programas de música y convivencia. Sus profesores armaron la banda y terminó siendo Pornomotora. Como no tenían claro el nombre, al momento de aparecer en la programación salía “Banda representantes de acción comunal del Distrito”.

Uno de mis mayores sufrimientos como gestor tiene nombre: Manu Chao. La primera fecha después del Expreso del Hielo fue con nosotros, parí mucho porque el distrito no daba la plata para los tiquetes después de dos años de estar detrás de él; salió bien porque fue un concierto muy especial y vi a mucha gente llorando por lo emotivo del momento. Incluso gran parte de la policía se tuvo que ir a cubrir otro lugar y no pasó nada; los de seguridad, los de la Cruz Roja estaban inmersos en la presentación, hasta hubo sobrecupo porque la gente de apoyo que había terminado turno no se quería ir y eso le dio al festival una carátula en la CMJ de Nueva York, eso nos disparó a otro lado.

- 2001 -

En su séptima versión, el festival duró una semana con programación de exposiciones y talleres y las presentaciones musicales de Ultrágeno , Golpe Bajo, La Severa Matacera, Masacre, Ataque en Contra, Skampida y Los Amigos Invisibles (Venezuela), entre otros. A los escenarios tradicionales se sumaron parques como Tunal y Renacimiento y, por primera vez, se dedicó un día entero a la música electrónica con exponentes como Nortec Collective, Kinky, Sussie 4 y Double Helix (Nopal Beat), entre otros. 119.000 personas asistieron al festival.

Catalina Ceballos (Antrópologa y actual subgerente de radio de RTVC):

Me encantó la jornada electrónica en el parque El Renacimiento con Nortec Collective

Héctor Mora: Hubo clásico Millonarios – Santafé y llegaron hinchas al parque y había concierto de una banda colombiana que era fanática de uno de los equipos –ellos me decían que vieron el recorrido de las barras bravas dentro de la multitud–. Como había espectadores que iban camuflados pero con la camiseta del equipo, viendo a la banda comenzaron a enfrentarse con los recién llegados. Todo empeoró cuando muchos de los asistentes pensaron que los barristas no estaban golpeando a otra barra sino a gente del parque y se enloquecieron y comenzaron a cazar a los hinchas con camiseta, hubo un apuñalado y fue un gran acto de intolerancia: 20 comandos contra 40.000 rockeros. 

- 2002 -

El festival volvió a su formato original con tres jornadas distribuidas en la Media Torta y el Parque Simón Bolívar con Desorden Social, Dr. Krápula, Flor del Hito, Ingrand, León Bruno, Massive Experience, Odio a Botero, Pornomotora, Skampida, Lenine (Brasil), Carajo (Argentina), Volován (México) y Eminence (Brasil).

Catalina Ceballos: Este es mi primer recuerdo de RAP porque fui presentadora del festival para Canal Capital.

Daniel Casas:

El cierre del festival fue el ejemplo de lo que no debía ser este encuentro y del rumbo que tomaría después porque tuvo a un brasileño en la Media Torta y fue un desastre: había cien personas. 

- 2003 - 

La novena versión del festival se llevó a cabo del 11 al 13 de octubre en la Media Torta y el Simón Bolívar, con la participación de 69 Nombres, Morfonia, De2, Koyi K Utho, Diva Gash, Dr. Krápula, Alerta Kamarada, Neurosis, Los Elefantes, 1.280 Almas, Distrito Especial, La Mojiganga y La Pestilencia. De afuera vinieron Plastilina Mosh (México), Catupecu Machu (Argentina), Inspector (México), Monstrosity (Estados Unidos), La Missisippi Blues Band (Argentina) y Jaguares (México).

Andrés López:

Siempre salgo oliendo a diablo porque son tres días en los que casi siempre llueve y me empantano desde la cabeza hasta el dedo gordo; yo siempre llevo los mismos zapatos, hay mucho calor humano concentrado por lo que llego oliendo a mico a mi casa.

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El Duque:

En Roadie Colombia siempre dicen que yo salgo en hombros porque no tengo rodillas, ni tobillos, y hubo un RAP en el que yo venía débil pero no dije nada para no asustarlos; preciso el montaje de tarimas era de un metro y no había escaleras, entonces tocaba subirse y bajarse como en una piscina, hasta que la rodilla no aguantó y se me rompió por segunda vez el menisco –la primera vez fue en un Altavoz–. Terminé Rock al Parque con la barriga llena de pepas para el dolor, tirado en una hamaca como un Pachá viendo el festival porque de terco no me fui. Me consintieron como nunca.

Hubo un baterista que llegó a tocar después de tres días de fiesta sin parar, y cuando tuvo que tocar, había que parar, darle oxígeno y volverlo a subir a la batería, mientras tanto me tocaba sacudirlo y echarle agua en la cara para que reaccionara, todos nosotros cuidándole la fiesta al man. Eso fue ultrarecontratenebroso.

- 2004 -

Se cumplieron los diez años de Rock al Parque y las presentaciones se concentraron en el Simón Bolívar, celebrando con un cartel internacional gigante con Catupecu Machu, Auténticos Decadentes, Ely Guerra, Babasónicos, Skatalites, Spinetta, Kinky, Café Tacvba, Julieta Venegas, Robi Draco Rosa y Molotov; el rock nacional estuvo con Awaken, El Sie7e, Insane, Injury, Koyi K Utho, La Severa Matacera, Sonoraza, Coffee Makers, Alerta, Vietato, The Black Cat Bone y Andrea Echeverri. Asistieron 400.000 personas.

Julio Correal:

Desde que empezó el año estuve pendiente y logré que firmáramos un contrato de coproducción del festival. Como se cumplían diez años, yo no quería que salieran con huevonadas; al poco tiempo me di cuenta de un poco de cosas raras, como reducción del presupuesto y de escenarios. Aunque muchas roscas intentaron meterse, todo salió bien porque bandas amigas decidieron apoyar el festival. Fue poderoso cambiar el festival y dejarlo solo en el Simón Bolívar: se generó el mercadillo, la carpa Distrito Rock, y acabé mamado pero feliz.

Héctor Mora:

Gracias a la gestión de Julio Correal, pasaron de tener 500 millones de pesos a 2.500, y autorizaron el uso del parque en más de un escenario.

Johanna Pinzón:

Cuando vino Julieta Venegas, me impactó mucho ver a esta mujer tan potente en el escenario, en su versatilidad de tocar diferentes instrumentos, ella y Andrea Echeverri han logrado esa magia de que se paran y cambia todo a su alrededor, tienen un espíritu muy fuerte.

Héctor Mora:

Me parece de destacar que, si no hubiera sido por RAP, es muy probable que el país no hubiera visto en concierto a Luis Alberto Spinetta. Se cumplió con una función muy importante del festival: buscar espacios de reconocimiento musical que no tienen ese apadrinamiento por lo comercial ni por la academia, sino por la gente y la historia del rock.

Chucky García:

Recuerdo que el cierre que hizo Robi Draco Rosa fue muy íntimo.

Julio Correal:

Cuando Robi se bajó, me dijo: “¿Colombia está en guerra? Yo lo que vi fue a un parche de gente pacífica y en muy buena onda”.

- 2005 -

Rock al Parque siguió llevándose a cabo en el Simón Bolívar y tuvo una presentación especial que fue Kraken acompañado por la Orquesta Sinfónica de Bogotá. Por primera vez, el festival abrió con una presencia de más de 40.000 personas. Volvieron Estados Alterados, Nawal, I.R.A. (Medellín), Tránsito (Cali) y bandas locales como The Black Cat Bone, Raíz, Ataque en Contra, Cuerpo Meridiano, Visor, Neurosis y Sicotrópico, entre otras. Vinieron agrupaciones de la talla de Apocalyptica, Suicidal Tendencies, Miranda, A.N.I.M.A.L., Capri, Guiso, The Ganjas, VHS or Beta y Jaguares. Esta décima edición tuvo a 210.000 personas en los tres días de festival.

Daniel Casas:

El show de Kraken sinfónico fue inolvidable.

Chilango Páez:

Para mí, esta ha sido la mejor versión del festival. Además del cartel tan impresionante, Suicidal Tendencies hizo algo increíble: pedirle a los de logística que dejaran subir al público a la tarima a saltar en “Pledge your allegiance”, el himno con el que la banda siempre cierra sus conciertos.

Álvaro González:

Ver a Apocalyptica fue de los momentos top de toda la historia del festival, no por la banda en sí sino por lo que significó para el festival: casi reinventar el metal, que es uno de los géneros más conservadores en Colombia, y ver que más de 80.000 personas estaban ante un cuarteto de cuerdas es completamente mágico, fue muy importante, nos dio muchas esperanzas de que el festival iba a crecer desde la perspectiva de artistas y, sobre todo, la perspectiva del público.

Héctor Mora:

Nunca creí que un cuarteto de cámara pudiera moverse y tocar de esa forma tan impresionante, era ver a Iron Maiden con cellos, y el parque estaba lleno y no hubo incidentes, además que era sorprendente porque era un concierto instrumental y había 80.000 metaleros tarareando.

Daniel Casas:

Creo que Apocalyptica es el mejor show que ha tenido Rock Al Parque en toda su historia.

José Plata:

El piso retumbó, todo el parque lo hizo.

- 2006 -

Cuenta la leyenda que este año hubo un despliegue técnico y logístico enorme y el evento tuvo la segunda cifra más alta de asistencia en toda su historia: 320.000 personas. Estuvieron Día de los Muertos, Death by Stereo y Fear Factory, de Estados Unidos; Botafogo, Horcas, Karamelo Santo y Turf, de Argentina; Filtro Medusa, de Panamá; División Minúscula, Panda, Telefunka y Zoé, de México; Papashanty y Chuck Norris, de Venezuela; y Manu Chao, de Francia. Desde entonces se inició también un apoyo directo a los festivales de rock de las localidades de Bogotá y se consolidó la Carpa Distrito Rock, donde se reunen propuestas de moda, instrumentos, diseño gráfico y cómics.

Héctor Mora:

Veníamos de una gira con Productos desaparecidos, de Pestilencia, y la presentación fue un éxito. Incluso Dilson tuvo que pedirle a la gente que se corriera dos pasos atrás porque las personas que estaban al frente se estaban desmayando y el parque se movió.

Dahiana Rodríguez:

El toque de Pestilencia fue una unión sonora de todas las personas que estaban en el parque. Recuerdo mucho cómo saltaban todos al mismo tiempo, incluso llegó a moverse la tierra.

Héctor Mora:

Tocaba una banda llamada 667 –un integrante se hacia llamar Jesucristina– y hubo un problema en la Media Torta porque esta gente se cortó en vivo con cuchilla y la policía y la Cruz Roja tuvieron que intervenir. 

- 2007 -

Esta edición es recordada por la fuerte granizada que cayó en Bogotá, la cual afectó en gran parte la producción del festival. El día cancelado se reprogramó para el sábado siguiente con la agrupación de death metal Brujería. Rock al Parque rindió un homenaje al rock local al incluir en su programación a Agony, Ultrágeno y Aterciopelados –esta última cerró el festival–. Catupecu Machu (Argentina), Los Bunkers (Chile), Coheed & Cambria y Have Heart (EE.UU.), Cienfue (Panamá), Cuarteto de Nos (Uruguay), Amigos Invisibles (Venezuela) y Rocola Bacalao (Ecuador) asumieron la cuota internacional en una gran diversidad de estilos. 

Andrés López:

Yo estaba con Willy Vergara en la segunda tarima –había acabado de subirse Nepentes– cuando, de un momento a otro, comenzaron a caer unos pedazos de granizo gigantes, yo nunca había visto tanto hielo en mi vida.

El Duque:

Yo creo que la granizada es memorable para todos porque fue un momento muy asustador: el sonido en la tarima daba mucho miedo por la manera en que rebotaba el aire contra las cosas, viendo cómo se levantaba la carpa enterrada con unos pines de casi dos metros, y cada vez que uno se descuidaba había 20 o 30 cm. de hielo en los pies de uno y no nos podíamos desconcentrar ni un instante tratando de salvar lo que se pudiera del equipo mientras los granizos nos seguían bombardeando la cara y la cabeza.

Héctor Mora:

Nunca el festival se había visto afectado por eventos climáticos, y nos demuestra que esas cosas pueden pasar. Lo que más me sorprendió es que el público lo entendió pero los medios reaccionaron de una manera que me asustó porque vi mucho amarillismo. Se notó que no había preparación para cubrir como lo estaban haciendo, recuerdo que vi la transmisión por Canal Capital y el viento estaba levantando la carpa y ellos mismos transmitieron como si eso fuera una hecatombe, con gritos, creando pánico; eso sucedió también en radio, y uno quedaba con la impresión de que se había caído hasta el techo del escenario principal –destrucción y muerte– y no había pasado nada.

Álvaro González:

Creo que por la emergencia de sacar adelante el festival en cuanto a repertorios y todo, es de las pocas veces que hemos visto a muchos artistas de diferentes géneros en un solo escenario en RAP. Y es que, más allá de la coyuntura meteorológica, los dos días siguientes tuvieron que convivir el rock, el reggae, el ska y el punk en un mismo espacio, y se logró. Aunque debo decir que casi me da hipotermia porque estaba en pantaloneta y no me podía mover, estaba enfermo.

- 2008 -

El festival estrenó lema:“Vida, máximo respeto”. Instó al público a la protección del agua y la tierra con música de Doctor Krápula, Odio a Botero, Kronos, Awaken, El Sinsentido y Ethereal, entre otros grupos nacionales acompañados por Gondwana, Sargento García, Austin TV, Ratos de Porão, Babasónicos, Black Rebel Motorcycle Club y Bloc Party.

Álvaro González:

Bloc Party y BRMC fueron pasados de buenos y una banda que creo que tuvo el espíritu de lo que fue el festival hace mucho tiempo fue Ratos de Porão, de Brasil.

Chilango Páez:

No faltaron los que hicieron pataleta porque Bloc Party es muy pop o algo así, pero (aunque no soy fanático) debo decir que es la banda que ha llegado en su mejor momento a RAP, venía de tocar en los festivales más grandes del mundo y dio un show perfecto en Bogotá.

El Duque:

El baterista de Paradise Lost venía enfarradito y me pidió una cosa muy rara: necesitaba que le copiara el set de platillos de la mano derecha a la mano izquierda y lo hice, pero cuando me agaché para alzar los platillos para mostrárselos, él también lo hizo, sacó un platillo y me lo clavó en la nariz: “ceja izquierda-platillo-ceja derecha: plato incrustado en la cara del Duque”. Entonces yo halé el platillo y me lo saqué; me bajaron pero, como era temprano, todavía no había Cruz Roja, así que me tocó aguantarme.

Daniel Casas:

Recuerdo que estaba por subirse Gondwana y faltaban dos músicos que se habían ido al centro a dar vueltas, finalmente aparecieron pero fue angustiosa la espera.

- 2009 -

Este festival se llevó a cabo entre junio 27 y 29 y contó con jornadas académicas, exposiciones fotográficas itinerantes, una exposición de objetos y piezas para recordar su historia, un disco compilatorio con Radiónica y conciertos previos al encuentro. Otra propuesta fue la incursión de bandas emergentes de los festivales Nuevas Bandas de Venezuela, Quito Fest y Panamá Rock, que a su vez recibieron a los ganadores de las convocatorias distritales. Tocaron I.R.A., Legend Maker, Superlitio, Tenebrarum, Gaias Pendulum, The Vintage y Bambarabanda. El cartel internacional estuvo encabezado por Árbol, Ely Guerra, Haggard, Ina Ich, Instituto Mexicano del Sonido, Kinky, Kop, Los Cafres, Morbid, Plastilina Mosh, Candy 66, Señor Loop, Tom Cary y Fito Páez.

Héctor Mora:

Muchas veces se percibe que el festival son los grupos de afuera porque muy pocos se preocupan por mirar el cartel distrital o nacional y creo que es muy triste. Vienen bandotas y hay solo cincuenta o sesenta personas viéndolos, los mismos medios no saben quiénes son y su narración es muy superficial. De hecho, hace rato que las bandas de la ciudad que me gustan no las veo en RAP sino en bares, yo siento que en ese sentido el evento ya no refleja mucho de la escena local.

Chucky García:

Hay un desfase entre lo local y lo internacional porque el festival, en sus orígenes, estaba muy centrado en lo distrital pero se fue relegando. No siento que haya sido por un tema de programación sino que la escena y el proceso se fueron quedando atrás: mientras las bandas internacionales iban mutando hacia otros sonidos, las bandas distritales se quedaron en el mismo lugar. Son comentarios que he escuchado de la gente, y nos lo preguntamos mucho dentro de la gerencia de música.

Álvaro González:

Lo que más me gusta del festival es precisamente conocer las propuestas locales, esa es la oportunidad para saber cómo está el mercado independiente y sobre ese aspecto hay muchas bandas que ver.

- 2010 -

El festival fue organizado por la Orquesta Filarmónica de Bogotá y se llevó a cabo entre el 3 y el 5 de julio en el Simón Bolívar. Para esta edición hubo una inversión total de 2.800 millones de pesos. Contó con artistas como Zoé, Andrés Calamaro, Estados Alterados, The Mills, V for Volume y Radio Suite, entre otros. Se tiene un estimado de 266.000 asistentes durante los tres días y un reporte oficial de cero disturbios o heridos.

El Duque:

Me acuerdo del concierto de Alerta porque acabábamos de sacar un video sobre el tema de los desaparecidos llamado “Kaliente” y estábamos muy empeliculados con eso. Recuerdo ver a mucha gente llorar y me conmovió un montón.

Johanna Pinzón:

Cuando trajimos a Calamaro fue un poco difícil ya que tocaba traer la carga de sus equipos desde Argentina por barco porque a él le gustaba trabajar con todo desde allá; tomó diez o quince días en llegar. 

- 2011 -

Organizado por Idartes, se realizó entre el 29 y el 30 de junio con la Media Torta como escenario adicional al Simón Bolívar. La directiva artística del festival rindió homenaje al metal con bandas como Darkness, Kilcrops, Ursus, Undertreath, Neurosis e Ingrand; por otro lado, la diversidad sonora estuvo a cargo de Choquibtown, Bomba Estéreo, La Derecha, Telebit, Mil Marías, Pestilencia, Triple X, Ataque en Contra, Julieta Venegas, Fobia, Toreros Muertos, Buraka Som Sistema, Fischerspooner, Overkill, Dead Kennedys y Dischord.

Johanna Pinzón:

Un show que me marcó mucho fue la de Polikarpa y sus Viciosas porque hicieron una denuncia pública al procurador Ordoñez y sacaron una pancarta porque en ese momento el tema del aborto estaba sonando muy fuerte; fue muy chévere entender que hay muchos grupos que no solo tienen una propuesta musical sino una política para hacer denuncias de una manera responsable y argumentada. 

El Duque:

Memorable para mí cuando vinieron los Dead Kennedys porque soy muy fan de su música desde chiquito y fue la única vez en que me sentí fan de verdad, que me quise tomar foto o pedirle autógrafo a alguien. Resulta que estaban en mi escenario y yo andaba feliz, pero el baterista tuvo un problema y me la pasé todo el concierto metido debajo de las nalgas de él, sosteniendo una silla para que pudiera tocar, así que no pude ver nada.

Johanna Pinzón:

Una apuesta que fue muy criticada –pero hoy me siento feliz de haber presentado– es el cierre que dieron Buraka Som Sistema, Bomba Estéreo y Choquibtown. Creo que el festival es un espacio en el que se debían presentar las fusiones de la música; ese cierre fue interesante porque la gente respondió: ver la fiesta que se armó con sonidos tropicales fue la reafirmación de que nuestra música también puede ser rock.

Álvaro González:

Uno de los momentos más difíciles fue cuando hubo la polémica sobre la participación de Choquibtown y de Bomba Estéreo porque, después de muchos años de trabajar géneros diferentes, nos dimos cuenta de que RAP está muy dividido y el público aún se aferra a radicalismos del siglo pasado –más allá del concepto actual del rock– y no valora un trabajo de artistas que es completamente respetable y admirable.

- 2012 -

El festival se realizó entre el 30 de junio y el 2 de julio en el Simón Bolívar. Reunió a Sicotrópico, El Sagrado, Cambio de Frente, Pitbull (no se alteren, la banda de hardcore), Resina Lala, Ras Jahonnan, Systema Solar, Vía Rústica, Desarme, Malalma, 1280 Almas, Koyi K Utho, Skindred, Inquisition, Camila Moreno, Dub Inc Corporation, NOFX y Blonde Redhead. El cierre estuvo a cargo del argentino Charly García.

Héctor Mora:

Un momento difícil y hasta triste del festival fue cuando amenazaron con echarles ácido a unos niños que tocaban electrónica, The Castles.

Chucky García:

Así fuera matoneo por redes, la amenaza a esos chicos me pareció terrible, y estoy convencido de que hay que tener una apuesta para un público infantil: por ejemplo en Lollapalooza existe el Kidzapallooza que, para mí, es de las cosas que más vale la pena del festival por los artistas que trae, por la experiencia que se vive, y porque también creo que tiene que haber un relevo generacional en el público, que debería estar cultivando audiencia entre jóvenes de 14 y 19 años.

Johanna Pinzón:

Amé escuchar a Los Pirañas porque se armó un pequeño pogo y fue con cumbia.

Héctor Mora:

Para mí uno de los momentos claves del festival fue cuando las 1280 Almas pidieron que no los volvieran a invitar, me pareció apoteósico. Dijeron “Muchachos, queremos que no nos vuelvan a invitar porque creemos que esto debe ser para bandas nuevas”.

- 2013 -

Entre el 30 de junio y el 2 de julio, estuvieron en tarima La Mercosur, La Real Academia del Sonido, Chucho Merchán, Diamante Eléctrico y Consulado Popular, entre otros, de afuera vinieron Living Colour, Rebel Cats, Illya Kuryaki and the Valderramas y Bosnian Rainbows. Como novedad este año, la Eco Carpa Distrito Rock visibilizó iniciativas autosostenibles de proyectos artísticos y se proyectaron películas que abordaban temas relacionados con el rock, producidas en América Latina. Sin embargo, la asistencia de público fue muy baja.

Héctor Mora:

No podía creer que alguien hubiera traído a una banda tan buena como Living Colour.

Chilango Páez:

Yo andaba donde mi familia en México y pillé la transmisión de Living Colour por el streaming de Canal Capital. Me dio tristeza ver a menos de mil personas ante una de las bandas más grandes que ha traído RAP. El público bogotano se volvió muy malagradecido.

- 2014 -

Rock al Parque 2014 reunió a Neurosis, Headcrusher, Luceferian, Juan Pablo Vega, Dannicattack, Globos de Aire, Edson Velandia, I.R.A. y Pestilencia. De aguas internacionales llegaron Hoppo! Gepe Anthrax, Molotov, Soulfly, Fishbone, Madd Professor, Black Label Society y Frikstailers, entre otros. La edición 20 se llevó a cabo del 17 al 19 de agosto en el Simón Bolívar y la Media Torta. Además de la programación musical, hubo espacio para actividades como foros y talleres, y se estrenó una aplicación móvil con toda la programación y novedades del festival.

Chucky García:

Cuando comenzó a tocar Anthrax me transporté, me devolví a 1986 cuando tuve en mis manos el primer disco de ellos, Among the living. Yo los conocí a ellos y a Metallica por un primo mío de Cali que tenía un amigo al que le decían “el Pollo”, que era el que traía todos esos acetatos; de hecho, ese álbum de Anthrax lo tenía en casete y un día mi primo me dijo que fuéramos a escucharlo, al Pollo le tocaba enterrar los casetes debajo de una piedra en un jardín porque no se los dejaban tener. Cuando Anthrax abrió el concierto de RAP con la primera canción de ese disco, volví a mis 13 años y salí disparado a poguear con la gente; cuando estaba en plena locura me acordé que era el programador y dije “no puedo perder la compostura”.

El Duque:

Ese año me llamó un stage manager de Aterciopelados y me preguntó que cuál era la canción que iba a tocar con ellos. Después de pensarlo dije “Candela”. Me sorprendió mucho porque hacía tiempo que no tocaba con ellos y la separación fue muy sufrida. Cuando llegué, inicié el conteo de siempre pero nada que empezaban ellos a tocar y yo como “la cagué, qué hice”, y otra vez le di a los toms y nada que arrancaban. Claro, llevaban diez años o más tocando la versión hippie de “Candela” y la mía era candelísima. Cuando acabamos la canción, me bajé de la batería llorando de risa.

****

Aunque cada año Rock al Parque despierte los más oscuros sentimientos del alma humana, también mueve los más luminosos y es ahí cuando la música cumple su labor fundamental: aunque muchos la ataquen y otros la defiendan, escuchar a una banda en vivo es la respuesta a cualquier pregunta. Porque la música no se justifica, se vive.

Daniel Casas:

Yo siento que el festival es una especie de fiesta, independiente del artista que esté en tarima, porque el simple hecho de que uno esté con una gran cantidad de público y haya un movimiento lo hace un evento feliz.

Héctor Mora:

Estoy convencido de que RAP tiene un elemento que se ha ido perdiendo por la misma dimensión del festival: un papel muy importante en contribuir y dar experiencias en tarima. Subirse a un escenario de ese tamaño, comunicarse con un músico que está tocando a esas distancias no es fácil, no hay muchos lugares donde probar y eso es algo fundamental en el desarrollo de un grupo. Yo digo que las bandas colombianas son expertas en tocar en cuatro metros cuadrados y así, donde los pongas, se mueven mejor que muchas otras bandas argentinas o chilenas: aquí les tocó aprender a tocar apretadito.

Andrés López:

Hay gente con la que no me veo si no es por RAP, nos encontramos allá y cada año nos vemos y llevamos veintiún años viéndonos. Es como mi templo, es una cita que tengo cada año y me sigue pareciendo una belleza, un momento increíble.

José Gandour:

RAP me ayudó a formarme como periodista musical, y creo que es la principal fiesta que tiene Bogotá, por eso es que comento y critico ciertas situaciones que considero que no son correctas.

Héctor Mora:

A veces, cuando salen los carteles creo que los primeros críticos y los que lo vuelven pesado son los músicos y los medios.

ROCK5
El Duque:

La verdad, cada vez que acabamos un RAP para mí es muy especial porque nos juntamos todos los técnicos y nos tomamos la fotico respectiva. Ver los ojos cansados, los machucones, la mugre que uno tiene encima –lo más asqueroso del mundo, porque entre las luces, el humo, la tarima, los tapetes mugrosos y los líquidos, se crea una película que a mí se me demora más de un mes saliendo de las manos–. Pero nada importa al ver la cara de satisfacción por la labor cumplida y eso lo vivimos año tras año. Mientras tenga dientes, ellos estarán al lado mío y yo al lado de ellos.

Héctor Mora:

Si no es por Rock al Parque, toda la historia se vería concentrada en Chile, Argentina o México. La historia del rock colombiano cambió gracias al festival y estoy convencido de que el rock fue el que creó el festival.

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