FOTOGRAFÍA: Emilio Aparicio Rodríguez Martes, 21 Abril 2015


Este es un recorrido fotográfico por la periferia de Bogotá, por un paraje convertido en mito, en sitio de peregrinación, epicentro de fe y de leyendas urbanas.

 Fotografiia-1

Fotografiia-2

Fotografiia-3

Fotografiia-4

Fotografiia-6

Fotografiia-7

Fotografiia-8

Fotografiia-9

Fotografiia-10

Fotografiia-11

Fotografiia-12

Fotografiia-13

Fotografiia-14

ÇFotografiia-16

Fotografiia-17

Fotografiia-19

Fotografiia-20

Fotografiia-21

Fotografiia-26

Fotografiia-28

Fotografiia-30

Fotografiia-31

Fotografiia-32

Fotografiia-33

Fotografiia-34

En lo más alto de los cerros de Ciudad Bolívar, entre barrios que crecieron sin control y zonas de alta criminalidad, se encuentra uno de los símbolos religiosos más reconocidos y míticos de Bogotá. El Palo del Ahorcado es conocido por sus historias, mitos urbanos y leyendas sobre muertes enigmáticas. La versión más popular cuenta que hace décadas se colgó una mujer agobiada por una pena de amor pero los habitantes del barrio afirman que nunca existió. Por otro lado, cada Viernes Santo una multitud de feligreses y creyentes conmemoran la muerte de Jesucristo y, entre las empinadas calles, comienzan el Viacrucis que termina en lo alto del cerro y cerca del legendario árbol.

La cruz cristiana se ha condensado en este árbol viejo y vetusto: hoy es una figura que representa también la misma vida y la resurrección, en un sentido católico. Conocido también como el Árbol de la Paz y de la Vida desde 1985 –por cuestiones de corrección política–, el recóndito y misterioso Palo del Ahorcado se convirtió en un mito: aún dicen que debajo y a sus alrededores hay guacas o cosas de las cuales solo él ha sido testigo, mientras que para otros se trata de un verdadero lugar sagrado, como salido de la Biblia.

Lo único irrefutable es que es un paraje único en la periferia de Bogotá. Así lo retratamos durante Semana Santa.