POR: David Roa FOTOGRAFÍA: Victoria Holguín ILUSTRACIÓN: Lilondra Jueves, 14 Abril 2016

 
Como los demás ciudadanos, Ángela lleva toda su vida consumiendo Love™.
Un día Ángela se da cuenta de que está agotada.

La idea le llega temprano, al abrir los ojos, y su odio le produce una terrible excitación. Excitación sexual, claro está, pero de un tipo profundo y por fuera del comercio. "Es un sentimiento original", piensa Ángela.

—Buenos días, Amor™ —Le dice su Marido™.

—Te Odio —responde Ángela saltando de la cama afanada, sin recibir el Beso™ que su marido le ofrece (la reproducción de cada Beso™ tiene un costo de 500 nuevos pesos en los barrios de clase media, no demasiado caro para quien se Gana la Vida™ y Ama™ a su Familia™).

Ángela se pone encima una ligera y vieja manta y sale de su casa. Sus dos Hijos™ se quedan esperando a su Madre™ y a su Desayuno™ hecho con Amor™. Su Marido™ no lo duda un instante y llama a la oficina general de Love™ para reportar el uso indebido del Odio de su mujer (el uso del Odio está prohibido por la constitución y la ley. Hacerlo es una falta de Amor™ a la Comunidad™).

La manta de Ángela deja ver claramente sus pechos, su vientre, su sexo. Mientras camina con decisión a cualquier parte lejos de su Hogar™, la gente la mira con Pudor y Verguenza (el Pudor y la Verguenza son de uso público bajo la supervisión de una empresa administradora aprobada por la ley y subsidiada con los impuestos de la ciudadanía).

El funcionario que la detiene sufre una erección al acercarse a ella. De inmediato le ofrece a Ángela su Protección™ y su Amor Adúltero™. Ángela le escupe en la cara.

LOVETM-INSIDE

Ángela lleva varias horas en una celda. Le sorprende que existan celdas en funcionamiento. No parece necesario con tanto Amor™ en el mundo. "Su caso es original", piensan los funcionarios de Love™ que la custodian.

Sin embargo, la Suerte™ (especie de Servicio Secreto) dicta que la acompañe en su celda cierto bailarín, famosísima estrella pop naturalmente patrocinada por Love™. Ahora los funcionarios temen una epidemia de Odio.

—¿Qué haces aquí? —pregunta Ángela.

—Golpeé a mi pareja para que me golpeara también. De sólo imaginar la golpiza me dio una erección que mi pareja no demoró en reportar como falta de Amor™. Alta traición. Soy una de las imágenes más importantes de Love™. No puedo hacer nada sin usar sus productos.

Poco después, Ángela cabalga al famoso bailarín en un odioso éxtasis de placer.

Así pasan varias semanas de sexo dulcemente vacío hasta que Ángela descubre que uno de sus hijos la espía a través de los barrotes. El niño llora honesta y desconsoladamente. La mujer se colma de Vergüenza, Pudor y de Música™ en su pecho.

A la mañana siguiente, Ángela despierta tranquilamente en brazos de su amado esposo.

—Te amo —dice él, mientras Ángela le ofrece la boca para recibir el acostumbrado beso de buenos días. Ahora tienen un solo hijo y el baile ha pasado de moda.

"El miedo a las epidemias es un sentimiento ingenuo pero peligroso", piensan los funcionarios.

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