POR: Andrea Gómez Martes, 07 Junio 2016

 

“Somos parte de todo y un brote de la nada”.
Hablamos con el ilustrador Cristian Escobar sobre su vida, su equilibrio y sus composiciones.

Entre montañas, atardeceres, neblina, algunos días soleados y el trajín de la ciudad, un personaje con el pelo largo recogido, barba desordenada, botas y algunas veces sombrero pasea frecuentemente sobre una bicicleta. Hace 29 años nació Cristian Escobar, un manizalita con una búsqueda continua del equilibrio.

Cristian estudió diseño gráfico, una carrera técnica en Unitécnica de Manizales, luego aprendió dibujo y pintura en Bellas Artes de Medellín y fotografía en la Universidad de Caldas. “Yo no tengo título profesional, tengo uno en la universidad de la vida”, dice con una sonrisa que revela su apacible forma de ser, como sabiendo el cliché del chiste, y continúa: “en la calle es que se aprende. La experiencia, las vivencias diarias, la presión y las disciplina moldean lo que uno es”.

Propaganda grafica

// Control - Obra expuesta en Propaganda gráfica, festival de arte y cultura digital. //

Recién graduado de su carrera técnica, Escobar trabajó en Bogotá unos años con una empresa que le ofreció hacer desarrollo multimedia y animaciones. Un tiempo después se fue para Medellín, donde trabajó con diferentes agencias de publicidad que, como él dice, midieron su alcance, paciencia y tolerancia, además de hacerlo explorar y encontrar su sello gráfico y personal.

Hace algunos años Cristian estaba exhausto del mundo publicitario con sus egos y propósitos desmesurados, por lo que decidió irse a vivir cerca el corregimiento de Santa Helena en Medellín. Cuando llegó a su nuevo hogar se encontró con dos campesinos que le hicieron recobrar la fe en la humanidad. Allá volvió a encontrar lo bonito de la vida.

Actualmente, Cristian se dedica a crear identidades de marca, ilustraciones, proyectos de imagen fija y otros personales. Desde hace un año y medio trabaja desde su casa para una agencia de publicidad y, el resto del tiempo, lo dedica a proyectos con algunas revistas como Shock y SoHo. También trabaja con universidades, ferias o marcas que quieren dar alguna información a través de la imagen.

Salon Visual

// El Vacío - Obra expuesta en el Salón Visual Bacánika en las ciudades de Bogotá y Medellín. //

En 2014, Escobar participó en el Salón Visual Bacánika con su obra El vacío. En Propaganda Gráfica también expuso otra de sus obras personales: Control.

Algunos recuerdos llegan a la mente de Cristian para explicar por qué –desde pequeño– tiene una fijación por el dibujo: cuatro cuadernos eran su lienzo de creación. Dibujaba algunos personajes de moda, hacía caricaturas, historietas y moldeaba con plastilina. “Más grande, por cuestiones de la vida, uno a veces se desconcentra mucho”, comenta, pero unos años después la vida lo puso en los lugares que, como él dice, debía estar.

Durante su carrera y sus estudios pasaba medio tiempo dedicándose a la educación y medio tiempo trabajando en fotografía o en algunas tiendas de ropa que tenían sus amigos. Algo que no podía faltar en sus días era permanecer en la noche –cual ave nocturna– buscando referentes y aplicando lo que había aprendido.

Entre tanta exploración, Escobar se define como un apático del consumo: “me volví más sensible hacia muchas cosas”. Después de prestar sus servicios de diseñador en algunas agencias de publicidad y conocer una realidad que estaba implícita en el mercado, encontró en la ilustración un canal de desahogo. Ser adulto lo volvió más sensible a otros aspectos de la vida y entendió que encontrar el equilibrio entre lo que se hace y lo que se debe hacer es importante para vivir “bonito”, como él quiere.

FICMA

// Central - Diseño de la imagen oficial para la sexta edición de la feria internacional de cine de Manizales FICMA. //

“Yo pienso que soy un transformador”. Escobar cree que todo está creado, que el hombre transforma la materia y se adapta a lo que pase. Él no se cataloga dentro de las categorías del medio creativo, él no cree que sea artista. Lo tangible, lo que puede tocar y la expresión real han sido armas fundamentales tanto en las obras como en la vida personal de Cristian. La mayoría de las creaciones que tiene en su plataforma parecen sacadas de una vieja enciclopedia y están cargadas de elementos de la naturaleza: animales, insectos, hojas, ramas, árboles y algunos rasgos humanos.

Entre chiste y chanza dice que es “un anarquista digital” y eso se puede evidenciar en la necesidad de trabajar de manera analógica y su rotunda negación de tener redes sociales. Prefiere el contacto físico y comenta que, cuando debe trabajar de lo manual a lo digital, busca que su día no se consuma frente a un computador.

Desde el momento que tiene el encuentro con quien encomienda el trabajo, empieza el proceso de creación, esa es una de las partes que más le gusta: reunirse con alguien y escuchar sus ideas. Con la propuesta empieza a realizar la construcción gráfica que se gesta en su mente añadiendo formas y recursos que puedan funcionar. Generalmente, y cuando la idea lo permite, busca en revistas de anatomía y botánica –que ha guardado durante años– y empieza el juego: corta y mezcla, escanea, digitaliza y, mientras va creando, más ideas llegan a su mente y más elementos incluye en la composición. Illustrator y Photoshop sin duda son sus aliados pero no son sus únicas armas.

Reusa

// Emilio Negro - Seres complejos para Alea Reusa. //

El equilibrio en la vida, en los actos y en el trabajo, son los pilares fundamentales de Escobar. Sus ilustraciones trascienden de una línea gráfica: cuando puede, Cristian propone una reflexión hacia el modelo de consumo. Para este transformador de elementos e ideas, la unión de seres –sea un humano, un animal o cualquier elemento que haga parte del universo– es un todo.

“Cuando uno está parado en la calle, está con todo: con los árboles, con los edificios, con el mundo, con la gente y con los animales”. Ese equilibrio natural es el que de alguna forma plasma Cristian en sus piezas como canal de desahogo, sin que pierdan la función comunicativa. Una hoja, una rama, una sonrisa o cualquier expresión amable que represente la armonía, son elementos que están presentes en sus creaciones.

Cristian Escobar no siempre publica sus proyectos. Lo hace únicamente por fines laborales. Especie es su propuesta personal de ilustración, una recopilación de momentos, vivencias, pensamientos y un canal de expresión que se traduce en la composición de algunas obras.

Vaca

// Proyecto personal. //

Especie se refiere a que todos somos una especie de algo, una especie de ser bonito, una especie de personaje, de planta, de cualquier cosa; todos somos la misma cosa, un brote de la nada, que nos permite estar acá, en esto tan irreal que es la vida”, explica.

En este momento, Cristian trabaja en algunas piezas que serán incluidas ahí, que hacen parte de sus momentos de ocio, reflexión y desahogo. En un futuro quiere hacer un fanzine con sus creaciones acompañadas de textos y espera tener impresas cien ediciones del material y compartirlas de manera gratuita: “yo pienso que si los humanos damos sin esperar nada a cambio, las cargas y las penas del corazón se pueden hacer más llevaderas”, dice.

Las nuevas ilustraciones de Escobar –aún ocultas de la internet– son protagonizadas por objetos cotidianos: desde una vaca que es el trozo de carne de la cena, hasta la piedra con la que cualquiera se puede tropezar.

Caballo

// Proyecto personal. //

Cristian también se define como un actor silencioso que intenta que las cargas diarias no gobiernen su vida y tampoco sean un peso para ser mejor persona. “Ojalá volviera el trueque pero la sociedad ya no funciona así, entonces cuando cierro este computador intento estar muy tranquilo”. En la calles de Manizales se le ve regularmente sobre su bicicleta. El yoga y la natación lo encuentran con sí mismo y lo alejan de estar al frente de una pantalla. Su libro favorito es Rebelión en la granja, de George Orwell, una sátira hermosa de lo que pasa en la sociedad.

Así fue como Especie se convirtió en un canal de expresión. “Uno necesita tener revoluciones todo el tiempo, no ser conforme con las cosas: ¡qué dicha poder conocer todo! Pero aquí en este terruño que nos tocó, si uno quiere, vive bueno”, dice.

Lejos de considerarse un artista, de algo que está seguro Cristian Escobar es que si no ilustrara, seguramente sería un cultivador de papa e, igualmente, un transformador.

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Especie