POR: Gloria Susana Esquivel Miércoles, 15 Abril 2015


Un nombre que se dio a conocer por el merengue futurista y se convirtió en culto por los libros caribeños, esta es la mayor sorpresa que ha salido de República Dominicana desde Junot Díaz. Hablamos con ella sobre su obra, su infancia y la ficción, incluyendo a Dragon Ball Z.

RITA-INDIANA

“Papi tiene más de to que el tuyo, más fuerza que el tuyo, más pelo, más músculo, más dinero y más novias que el tuyo. Papi tiene más carros que el tuyo, más carros que el diablo, tantos carros que tiene que venderlos porque no le caben en su propia marquesina”. La protagonista de Papi (2011), la primera novela de la dominicana Rita Indiana, es una niña que describe a su padre desde una voz alucinada, llena de juegos de palabras y slang callejero. Una cadencia musical que no le es ajena a esta escritora que, antes de conocerse por su literatura, se hizo un nombre como cantante de la banda de merengue electrónico Rita Indiana & Los Misterios.

Con una estética extraterrestre que fusionaba ritmos propiamente dominicanos, letras sobre la diáspora y coreografías de baile que serían la envidia de Las Chicas del Can, Rita Indiana & Los Misterios llamó la atención de la crítica por su propuesta y le confirió a su cantante el título de “heroína del merengue de culto”. Lo que sea que eso significa. Sin embargo, a medida que el grupo se hacía más y más reconocido en la escena underground de la música latina con su único álbum de 2010, Rita Indiana decidió disolverlo y “dejar de hacer música para el púbico masivo y entregarse a la literatura”, como ha declarado en varias entrevistas.

Luego de debutar con Papi, donde llama la atención su especial talento para jugar con la plasticidad del lenguaje y crear universos de imaginación descontrolada en los que robots y narcotraficantes comparten espacio con Wilfrido Vargas y Disneylandia, vino la publicación de Nombres y animales (2014). Esta vez, la escritora asumió el reto de contar la historia de una adolescente que trabaja en la veterinaria de su familia, las relaciones melodramáticas entre ellos y su despertar sexual. Todo dentro del marco de un lenguaje lúdico que se rinde ante la aparición de jovencitas con el sex appeal de Jim Morrison y el flow único de la cultura popular caribeña.

En esta edición de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, Rita Indiana viene a presentar su más reciente novela: La mucama de Omicunlé. Se trata de una fábula delirante sobre bucaneros, Yemanyá, asesores presidenciales y arte contemporáneo. Hablamos con ella sobre las lecturas que la han formado como escritora, sobre lo difícil que es la adolescencia y sobre la banda sonora de sus relatos.

 

¿Cómo construyó esa voz tan extraña que tiene la narradora de Papi?

En mis primeras tres novelas la voz es la de una niña/adolescente. En Papi la voz me vino por dos caminos. El primero fue la idea de que la masculinidad caribeña se construye muchas veces desde el pavoneo, la ostentación. Como hacen las aves macho para captar a las hembras. La hija de Papi es un embudo de esa ostentación, una ostentación frenética.

 
¿Dé donde sale la idea de escribir sobre la infancia y desde la infancia? 

Para mí la infancia es una etapa fronteriza en la que el mundo tiene un halo mítico, es una especie de iluminación que se va desgastando mientras cogemos cantazos.

 

Al igual que la adolescencia, como es el caso de su siguiente novela, Nombres y animales. Llama la atención que estas dos obras son novelas de formación; es decir, que narran la pérdida de la inocencia de los personajes. Recuerda alguna novela de formación que la iluminara de manera particular…

Un bildungsroman fundamental en mi formación como ser humano es Black Boy, del afroamericano Richard Wright.

 
¿Recuerda otras primeras lecturas que hicieron que quisiera escribir?

De muy pequeña tenía una fascinación especial por la mitología que me llevó a leer clásicos como Las Metamorfosis, de Ovidio, y La Divina Comedia a los neuve años. Luego descubrí el sur de Estados Unidos con Mark Twain y allí encontré la herencia esclavista que nos unía. Otros libros decisivos fueron El reino de este mundo, de Alejo Carpentier, que leí en los Periolibros de la Unesco, la serie Fundación, de Asimov y, por supuesto, todo Cortázar.

 
¿Cuáles son los libros que más ha releído?

Huckelberry Finn, de Mark Twain, ¿De dónde son los cantantes?, de Severo Sarduy, y El almuerzo desnudo, de William Burroughs.

 
Su literatura bebe muchísimo de la cultura popular. En Papi, por ejemplo, los personajes constantemente hacen referencias que van desde videoclips de Wilfrido Vargas hasta la serie ochentera El auto fantástico. ¿Veía mucha televisión cuando niña?

Yo soy hija única de mi madre y pasé mucho tiempo sola o, mejor dicho, acompañada por las cabezas parlanchinas de la televisión. Veía mucho cable, pero también mucha televisión dominicana, sobre todo programas en los que se presentaban los merengueros. En mi casa se veían todas las tandas de telenovelas mexicanas y venezolanas, incluso las del medio día.

 
En Nombres y animales, por otro lado, la protagonista adolescente todo el tiempo está pensando en Jim Morrison y lo idolatra con fanatismo. ¿Quiénes eran esos ídolos rockeros de adolescencia? ¿De quiénes tenía colgados afiches en el cuarto?

Mi primer poster fue de Bon Jovi cuando tenia diez años. Luego a los doce pasé a una etapa metalera intensa y mi cuarto parecía el del psicópata de la película Seven, con afiches de Slayer, calaveras y sangre. Fue entonces cuando escuché The Doors y me obsesioné con la figura de Morrison, a través de quien llegué a los beatniks y a Nietzsche.

 
Viene a la Feria del Libro de Bogotá a lanzar La mucama de Omicunlé, que es bastante diferente a Papi y a Nombres y animales pues está contada en un registro que se parece mucho más al de la ciencia ficción. ¿Por qué utilizar este recurso “futurista” para narrar una historia?

Prefiero llamarla historia especulativa antes que ciencia ficción. Creo que no hay que tener facultades especiales para calcular hacia dónde vamos, con mirar hacia atrás basta o, como dijo Gertrude Stein, “history teaches”.

 
¿Cómo es su método de trabajo?

Diseño la novela en mi cabeza un año o algo así y luego la escribo en tres meses.

 
¿Tiene algún ritual a la hora de escribir? 

A veces numero los capítulos de forma supersticiosa.

 

Algunos escritores le hacen la carta astral a sus personajes o les inventan una vida por fuera de los libros. Me gustaría hacer ese ejercicio con sus protagonistas. ¿Qué está escuchando en este momento la protagonista de Nombres y animales?

Tiene un discman y en rotación continua a Nirvana, la banda sonora de Hair y a escondidas escucha a Los Sabrosos del Merengue.

 
¿Cuáles son los LP favoritos de la protagonista de Papi?

Le encantan Culture Club, Billie Ocean y El Conjunto Quisqueya.

 
Finalmente, quería saber por sus lecturas actuales. ¿Qué libro tiene justo ahora en la mesa de noche?

Estoy releyendo Contra la Democracia, de Pessoa, y Journey to the West, la novela clásica china en la que se inspiran Dragon Ball Z y El Galáctico.

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