POR: Andrea Melo Tobón VÍDEO: Erick Espejo Jueves, 24 Septiembre 2015


Carlos Bunga es un artista portugués que comenzó trabajando la pintura en la bidimensionalidad del lienzo para perderse en la tridimensionalidad del cartón.
 
BUNGA 
E

normes estructuras de cartón pegadas pliegue a pliegue con cinta de embalar encajan en el espacio: lo separan, lo agrandan, lo disminuyen y lo funden. Ver una obra de Carlos Bunga siempre es una nueva experiencia pues él prefiere no planear o bocetar sus proyectos sino encontrarse con el espacio, dialogar con él, “cada exposición es diferente”, dice.

El portugués no solo recurre a la instalación, la escultura, el video o la pintura, él los reúne sin límites en un performance permanente: la interacción de los asistentes con la exposición tiene una continua transformación y la muestra misma se ve vulnerable ante Bunga. Él abandona ese cuadro de artista que solo se ve en la inauguración –como alquilando su obra a la galería o museo– para destrozarla.

Pero no siempre ha sido así. Cuando él estudiaba en la Escuela de Bellas Artes de Portugal tenía una formación principalmente en pintura y escultura pero las limitaciones bidimensionales que le ofrecía el lienzo lo fueron llenando de frustración y angustia. Esa desazón fue la que lo empujó a trabajar un performance pictórico en video en el que grabó cómo destruía y rasgaba sus cuadros: “surgió de una manera muy espontánea e intuitiva, como una búsqueda de espacio, aunque yo no era tan consciente de eso”, confiesa.

A partir de ese momento decidió llevar su idea a la ciudad. Colgó sus pinturas en las cuarteadas y podridas paredes exteriores que tenían huellas de destrucción, como un movimiento al revés de esa acción autómata de los artistas de llevar objetos del mundo exterior y situarlos en el espacio blanco de la galería o del museo. "Eso me dio una conciencia muy fuerte sobre el espacio y el poder de materializar la ruina y la degradación, por lo que empecé a utilizar materiales sencillos como el papel y el cartón”, cuenta Bunga.

Fue gracias a ese pequeño romance con la urbe que el portugués se interesó por las casas y construcciones a escala, no como una imagen concreta (ventanas o puertas) sino como una proyección abstracta hecha maqueta. Además, inició una minuciosa búsqueda por ese impulso de la sociedad por corregir o arreglar objetos una vez han sufrido un daño. "Cuando vemos una materia que se quiebra tendemos a arreglarla, camuflarla porque la tendencia es sentirnos seguros en un espacio. Estas piezas que hago son como maquetas a escala pero también son construcciones que no tienen maquillaje”, afirma el artista.

Bunga habla lento una mezcla de portugués y español que resulta dulce y confusa. Sus palabras vuelan igual que sus ideas, que saltan de la fragilidad a las fronteras, del desplazamiento hasta lo psíquico. Vive a poco más de 30 km de Barcelona en una localidad de San Andrés de Llavaneras, “un pueblo donde no hay artistas ni curadores y lo único que me gusta hacer al llegar es cuidar mis plantas y recorrer las montañas”, confiesa.

***

Bunga (Portugal, 1976) se estrenó en el mundo del arte en la Bienal de Arte Contemporáneo Manifesta 5 en San Sebastián, España (2004). Desde entonces ha sido galardonado con la beca para artes visuales de la Fundación Marcelino Botín, España (2006), y ha realizado exposiciones individuales en Fundaçao Serralves, Porto, Portugal (2012), en Hammer Museum, Los Ángeles, California (2011), en el Miami Art Museum, Miami, Florida (2009) y en el Museo de Arte Contemporáneo de Vigo, España (2009). Dentro de sus exposiciones colectivas están incluidas las realizadas en University Art Museum, Santa Barbara, California (2012); en Warsaw Museum of Modern Art, Warsaw, Polonia (2009); en el Museu d’Arte Contemporani de Barcelona (MACBA), España (2009); en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), España (2009), en New Museum, Nueva York (2007), en Justus Lipsius Building, Bruselas, Bélgica (2007), en Artists Space, Nueva York (2005), y como parte de Farsites/inSite_05 en San Diego Museum of Art, California (2005). Su obra forma parte de colecciones de instituciones como el MoMA de Nueva York, Fundaçao Serralves (Porto, Portugal), Hammer Museum (Los Ángeles, California), Fundación Cisneros (Caracas) y el Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA) en España.

 

Etiquetas:

Comida Salud