POR: Juliana Abaúnza Jueves, 18 Septiembre 2014

 
A veces las adaptaciones de los libros no son lo que esperamos. Pero como entre gustos no hay disgustos, andamos pegados a Game of Thrones para que juzgue usted mismo. Si no le interesa nada de esto, tal vez quiera fingir que sabe de series con este sencillo manual.

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¿Es mejor la saga de libros A song of Ice and Fire 
que la serie de televisión Game of Thrones?

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Para muchos, hay que escoger un bando, como si estuviéramos en una guerra épica; para otros, se trata de dos universos distintos que se pueden disfrutar igualmente. 

Cuando un libro es adaptado al cine o a la televisión, los primeros en reaccionar son los que ya leyeron la historia. En el caso de A Song of Ice and Fire, la serie de novelas de fantasía épica en la que está basada la exitosa serie de HBO Game of Thrones, los fanáticos son más intensos y apasionados de lo normal. La elección del elenco, los trajes y los efectos, cualquier recorte o combinación de personajes y las desviaciones que se hagan del material de origen, son cosas merecedoras de un análisis exhaustivo. De lo que no se dan cuenta algunos puristas de los libros es de que entre más libertades creativas se tome, la versión de televisión se convierte en una mejor y más entretenida serie.

Cuando David Benioff y D. B. Weiss decidieron adaptar la larguísima saga escrita por George R. R. Martin, sabían que no se estaban metiendo en un rollo fácil. De los siete libros que componen la saga, los cinco que han sido publicados servirían para trancar puertas gigantes. Pero lo más complicado no sería darle vida a cientos de personajes o hacer dragones creíbles sin el presupuesto de El señor de los anillos; lo más complicado sería adaptar la estructura de los libros. Lo que muchas veces funciona en la página, como el hecho de que los libros estén contados desde el punto de vista de varios de los personajes, no se traduce bien en imágenes. Ese recurso es chévere porque cuando algún personaje ha sido encarcelado o está caminando hacia un lugar al que parece que nunca va a llegar, dentro de su cabeza podemos vivir recuerdos o pensamientos emocionantes; sabemos lo que los personajes sienten, piensan y recuerdan del mundo en el que viven. Esto, lamentablemente, no se puede traducir al audiovisual a menos de que haya un voice-over. Los actores deben transmitir con sus caras lo que piensan en el libro y es inevitable que ese tipo de detalles se desvanezcan en la adaptación.

Pero, al mismo tiempo que se pierden los puntos de vista personalizados, se ganan cosas que los libros no nos pueden dar. No estoy de acuerdo con cambios que creo innecesarios (como que Jaime viole a Cersei o que Drogo a Daenerys en la noche de su boda), pero sí estoy de acuerdo con que los creadores de la serie se inventen cosas que nunca pasaron en los libros, así los lectores me acusen de hereje. En una adaptación 100% fiel, no habría podido ver algunas de mis escenas favoritas: por ejemplo, el encuentro entre Brienne y Hot Pie, las charlas entre Arya y Twyin en Harrenhaal, la conversación sobre matrimonio entre Cersei y Robert o el entrenamiento que Bronn le hizo al manco Jaime.

La cuarta temporada, que se terminó hace un par de meses, ha sido la que más gritos de indignación ha despertado entre los lectores de la saga. Primero, por una escena en la vimos qué es lo que hacen los White Walkers con los bebés que se roban. El disgusto fue porque hasta ahora en los libros, Martin no ha mostrado con tanto detalle cómo funciona el mundo de The Others, como se llaman en los libros, así que había dos opciones: o los creadores inventaron algo sin saber de qué están hablando o sí saben de qué están hablando porque Martin les contó y, entonces, adelantaron algo que todavía no ha sido revelado en los libros.

La segunda tanda de gritos de indignación fue por la omisión de un personaje que sale al final del cuarto libro. En una entrevista con TVLine, Maisie Williams, quien hace de Arya Stark, dijo que le había gustado la omisión de ese personaje en el final de la cuarta temporada porque está cansada de que los lectores sean unos esnobs (lo dijo ella, no yo) que le spoilean la serie a la gente que no ha leído las obras. Su teoría (y yo le creo porque me da miedo que me asesine) es que la inseguridad de no saber qué va a suceder puede ser la causa de la hostilidad de los lectores.

La actriz quizás esté en lo correcto; Game of Thrones está cambiando la forma en la que los lectores ven las adaptaciones de sus libros favoritos. Hasta ahora, ellos han sabido qué es lo que va a pasar en cada temporada. Estaban preparados para la ejecución de Ned, para la Red Wedding, para la muerte de Joffrey y para la batalla de Oberyn contra The Mountain. Hasta ahora han estado seguros de qué es lo que viene y lo anticipan. Pero con cosas como los bebés White Walkers o la ausencia de algunos de sus personajes favoritos, los lectores no saben qué va a pasar y eso resulta bueno. Sí, algunos fanáticos se quejarán de estos cambios, pero otros viviremos felices con el hecho de que una de las mejores series de televisión sea realmente impredecible y sorprenda a todo el mundo.

En el panel de Game of Thrones en la Comic Con de este año, un fanático le preguntó a George R. R. Martin qué le aconsejaba a los fanáticos a medida que la serie alcanza a los libros: ¿seguir viendo la serie o dejar de verla para esperar a que la historia salga en su “formato verdadero”? Para responder, Martin le hizo un acertijo llamado “¿cuántos hijos tiene Scarlett O’Hara?”. En la novela tiene tres y en la película clásica, uno, así que ¿cuántos hijos tiene? ¿Cuál es la historia verdadera? La respuesta es que no tiene hijos porque nunca existió, es un personaje ficticio y hay dos formas maravillosas de contar su historia. Lo mismo pasa con Game of Thrones; el libro es el libro y la serie es la serie. ¿Con quién se casó Robb Stark? ¿Con Jeyne Westerling o con Talisa? Ninguna es más verdadera que la otra. Lo que los lectores tienen que hacer es cantar “Let it go” y aceptar que la serie no tiene ninguna obligación con ellos.

Hay dos formas de contar la historia de Westeros y cada una les va a aportar cosas que la otra no podría. No tenemos que escoger entre HBO y el estante de libros, podemos tener ambos.

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