POR: Andres Carvajal ILUSTRACIÓN: Colectivo Guacala Sábado, 26 Marzo 2016

 

La historia de los memes tiene tanta profundidad como casi todo lo que ha sucedido en la era de las redes sociales. Le dimos un repaso a esto que algunos llaman “fenómeno” y nos dimos a la tarea de inventar cinco memes para burlarnos de los medios –incluyendo a Bacánika, por supuesto–. 

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o sé cuánto les pagan a quienes se encargan de publicar en los más poderosos medios de comunicación los cada vez más largos listados de los mejores memes de la semana, o del día o –al paso que van– del cuarto de hora. Lo más factible es que entre más rico sea el medio, menos les paguen. O quizás hay gente que hace las listas y las envía gratis, a cambio de manitas arriba y corazoncitos, que al fin y al cabo es lo mismo que terminan recibiendo quienes, buscando reconocimiento, les mandan escritos o ilustraciones gratis o a precio de petróleo venezolano (a precio de huevo no, porque el huevo está por las nubes). No sé, hay gente para todo. Y no sé por qué cada vez que veo que sacan listados de memes, todo me huele muy mal y me entra una rabia como mezclada con tristeza, como de coger a patadas el televisor y luego dejarme caer al maloliente río Bogotá por el Salto del Tequendama. Es raro, un poco ridículo, porque cuando publican tuits míos en la versión impresa de El Espectador o El País de Cali, en cambio me salen corazones en los ojos cual emoji enamorado, agradezco orgulloso al que ponga la foto del periódico con mi tuit y lo retuiteo sin pudor. 

Tal vez soy un romántico de los memes de internet. Sufro cuando veo que la Novia Psicópata, Bad Luck Ryan o la viejita de “mijo, usted que estudió…” ahora están en los medios tradicionales. Me duele que hayan descendido desde las nubes de internet hasta los feudos de los Ardila Lülle, Santo Domingo y Sarmiento Angulo, ¿cómo es que los buenos, confiables e independientes memes han podido caer tan bajo? Tal vez me volví un cibermamerto. Porque, compañeros, miremos de dónde vienen los memes.

No los trae la cigüeña vía Whatsapp, ni nacen en un repollo, o en Facebook –que es tan emocionante como un repollo, formado por apretadas hojas llenas de lambonerías, lugares comunes y cadenas esotéricas, el repollo más adictivo del mundo, eso sí–. Por supuesto, tampoco vienen de los medios tradicionales, pues lo que allá conocen sobre internet es tan escaso como lo que saben de gramática y tan turbio como la educación sexual de Alejandro Ordóñez –que, a propósito, acaba de llegar a Twitter a salvarnos las almas a los que estamos perdidos en esa red–. Los memes de internet, como los niños, se engendran de una manera más entretenida, casi obscena. De hecho, se conciben en unas orgías de intercambio de imágenes que ocurren en sitios como 4chan e Imgur o de intercambios de enlaces y artículos en sitios como Reddit. Son comunidades, legendarias entre los angloparlantes, que funcionan a manera de foros, tal como funcionaba la mayor parte de internet en sus inicios, antes de los navegadores web. En esos sitios, que están divididos por temas, cuando alguien pone una imagen sugestiva, una noticia de actualidad, un enlace o lo que se le ocurra, una parranda de ociosos naufraga en un Sodoma y Gomorra de información, hecho de gang bangs de comentarios, bukkakes de información relacionada y sucios intercambios de ideas, donde se compite por quién se echa el aporte más ingenioso, divertido o cruel. En este caos organizado, donde nadie es persuadido de poner su verdadero nombre o con quién estudió o si está en una relación complicada, donde se es libre de crear una o varias identidades, donde no hay presiones por la tía bienintencionada que lo comenta todo, suelen aparecer los memes de internet. Y no solo son las típicas viñetas con letreros, también pueden infectar en forma de videos, textos, fotos, gifs o cualquier cosa que pueda compartirse hasta volverse epidemia. Twitter y Tumblr también son nichos de procreación de memes, sobre todo para las comunidades hispanohablantes, que no tienen foros tan influyentes como los de 4chan.

Así, el bacanal de ocio, independencia y creatividad en el que nacen los memes es la antítesis de los medios masivos de comunicación, nidos del trabajo mal pagado, los intereses económicos y los convencionalismos. Señores caracoles, erreceenes, prisas y demás: Leave memes alone!

No solo me deprime que estos oligopolios hagan listas de memes para rellenar espacios mientras ahorran energía cerebral. En realidad soy tan neurótico que casi todo lo que hacen los medios tradicionales me jode, con el agravante de que los ríos están tan secos que no dan ganas ni de suicidarse en ellos. Más bien, ya que están de moda y a los medios masivos ahora les gustan tanto, voy a dejar por acá algunos memes inspirados en sus prácticas más comunes, ilustrados por la gente de Guácala

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1. Ignorancia en los mensos masivos de comunicación

Es muy común que el comunicador que está informando a la opinión pública no tenga ni idea de qué está diciendo ni cómo lo está diciendo. Confunden a Teófilo Gutiérrez, el jugador de fútbol, con Teófilo Forero, la columna guerrillera. Ponen bestificación en lugar de beatificación. Escriben hacepta, sí, con h del verbo haceptar. Son solo gazapos, claro, y cualquiera comete un error. Pero los anteriores ejemplos no son errores de cualquiera sino de la hasta hace poco directora de noticias de uno de los grandes medios del país, para quien, dada su profesión y posición, el lenguaje hablado y escrito son la herramienta principal. Es como si el capitán de un equipo de fútbol jugara en chancletas, o un chef cocinara con aceite Tres en Uno, o el sicario principal de una banda saliera a hacer los atentados en triciclo. No es para tanto, dicen, son confusiones y faltas de ortografía que se comenten en los mensos masivos de comunicación de manera inocente por la rapidez de la noticia. El problema es que con esa misma rapidez construyen el enfoque y el contexto. Y así de rápido, aunque no sé si de manera tan inocente, en una época hicieron ver a los paramilitares como los héroes salvadores de Colombia, por poner solo un ejemplo.

El meme que dejo a continuación no puede ser más divertido, porque les recuerda a los medios tradicionales a alguien que fue asesinado por sus héroes salvadores de Colombia en alianza con el Estado. Por supuesto, hablo de Jaime Garzón, quien a fuerza de tantas burradas de los medios, hizo famosa su frase: “Periodista: ¡hágase bachiller!”. Según la definición amplia de meme, como unidad mínima de información que se transmite y replica como si fuera la información genética de nuestra cultura, la frase de Garzón, indivisible, famosa y cargada de contenido, ya es un meme. Quizás solo le falte este empujón gráfico para volverse un meme de internet.

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2. El meme de Perogrullo

Si los dueños de los grandes medios tradicionales se retiraran y decidieran fundar un negocio más rentable –o sea, una iglesia–, su mesías sería San Perogrullo, sin lugar a dudas. En los grandes medios son fieles seguidores de los lugares comunes, los columnistas sermonean con frases de cajón y los presentadores suelen expresar obviedades como si estuvieran diciendo misa. Su libro sagrado sería un pasquín con dos o tres páginas, pues contendría todas las frases con las que han creado su diminuto universo periodístico, que son muy pocas, como: “amanecerá y veremos”, “estado de alicoramiento (sic)”, “el vital liquido”, “hará las delicias de propios y extraños”, “nunca antes visto”.

Gracias a San Perogrullo, ya existe un meme de texto pertinente que se transmite entre los tuiteros colombianos. Consiste en responder “gracias, Faryd” a cualquier frase de relleno o tuit pendejo de los medios. Se inspira en los comentarios siempre acertados –por lo obvios– de Faryd Mondragón cuando juega a ser periodista deportivo. Entonces, ¡alabado sea Faryd!, meme patrono de las pendejadas ya muy sabidas.

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3. Medios plagiadores

Una cosa es lo que ocurre en la propagación de los memes de internet donde, manteniendo la idea original, una comunidad amplia los comparte, mezcla o modifica para crear nuevas interpretaciones, enriquecerlos, volverlos más cómicos o adaptarlos a distintas situaciones. Y otra cosa es el plagio puro y duro, que es lo que suelen hacer los medios cuando publican los típicos estudios de la Universidad de Alabama o Wisconsin sobre cuántas veces el ser humano se muerde la lengua al año, los beneficios de la orinoterapia, si es verdad que las prostitutas presas fuman mucho o el tamaño promedio del pipí de los colibríes. No es que copien por diversión, porque también publican las notas más insípidas de las agencias de noticias sin siquiera agregar contexto. Copian sin mente, tanto que hasta copian noticias falsas de portales satíricos

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4. Noticias que no son noticias

La otra vez vi en un noticiero de televisión que Fernando Botero había ido a Andrés Carne de Res y que su medio para pagar la cuenta fue estampar su valiosa firma sobre la factura. La noticia seguía con que Maradona también había ido al restaurante y escribió en una banca: “aquí estuvo el culo de Maradona”. No basta entonces con que dicho restaurante cobre los patacones con hogao como si fueran el maná bíblico o la hidromiel mitológica, además, gracias a la ayuda de los medios nos pasa su publicidad como si fuera una noticia relevante. Los medios tradicionales se inventaron una de las palabras más infames del español: publirreportaje: dícese de aquella publicidad pagada que se hace pasar como reportaje para engañar o al menos confundir a la audiencia. Pero no solo presentan publicidad pagada como noticias, también nos informan sobre el divorcio de Ben Affleck, el robo de una panadería o la existencia de un marrano diabólico, al que entrevistan con micrófono y todo.

No sé si nos traen estas interesantísimas noticias de manera altruista o si detrás de esto están las transnacionales de la bobada, o el sagrado culo de Maradona.

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5. El triunfalismo

Cuando fui a Kolding, un pueblito de Dinamarca, me encontré algo que no esperaba (y no quería): un colombiano. Y lo más raro fue que, al parecer, lo querían mucho en el pueblo. Es cierto que hay colombianos en todas partes, gracias al triunfo de Colombia en el deporte de expulsar gente mediante la violencia y falta de oportunidades. A nuestros medios masivos les encanta que haya colombianos en todo el mundo porque así pueden decir, por ejemplo, que, gracias al colombiano que quieren mucho, el equipo de Kolding es Colombia en la final de bádminton, el deporte nacional de Dinamarca. Los medios colombianos, conscientes de su propio fracaso, se aferran a cualquier idea de triunfo, por miserable que sea, para engañar a la opinión pública. Así fue que hicimos el Mundial de fútbol de 1986, ganamos el de 1994, varias ediciones de la Fórmula Uno, todas las ediciones de Miss Universo, el Premio Óscar de 2016. Nuestros sufridos triunfos reales quedan opacados por estos triunfos imaginarios. Perder tiene hasta su dignidad, su belleza, pero el triunfalismo de los medios nacionales afea y envilece nuestra derrota y por eso merecen el siguiente meme.

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En realidad, estas cinco imágenes apenas son viñetas. Siendo estrictos con la definición, solo se convertirán en verdaderos memes de internet cuando ustedes las roten y roten hasta volverlas famosas, virales. Quedan en sus buenas manos, sé que dentro de ustedes habita un troll y sabrán qué hacer con ellas. 

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Humor