POR: El Vago del Rincón Miércoles, 21 Mayo 2014

UNSUEÑO

Un desconocido pasó a la historia por salvar un partido de la tercera división española. Este es un homenaje a los arqueros goleadores.

Se llama Toto Barceló y es el arquero del Alcudia, un equipo de la tercera división del fútbol español sobre el que la mayoría nunca había oído hablar. Ante unas vacías tribunas, su equipo pierde 1 - 0 contra el Mallorca B. Entonces llega el último minuto de partido y vemos al tipo atravesar la cancha para tratar de pescar el cobro de un centro al área rival, lo que empataría el marcador y lo haría quedar en la memoria. En la tercera división de la memoria.

Esto lo hemos visto muchas veces: en el minuto 90, ante el desespero por el resultado que se escapa, el portero llega al área contraria para intentar ser el salvador de la jornada. Uno de mis héroes de infancia, Miguel Calero, fallecido prematuramente a los 41 años, es uno de los arqueros que más goles hizo con pelota en movimiento, con apenas dos (en realidad hizo tres, pero uno fue un centro que mandó al otro lado desde la mitad de la cancha y que de pura suerte se le escapó al arquero rival, cuando jugaba en el Deportivo Cali), lo que da cuenta de lo difícil que es lo que quiere hacer Barceló, que ya se ubica en la zona enemiga para esperar el centro de su compañero. Calero lo hizo, una vez rematando de mediabolea un centro de “El Pibe” Valderrama –también en el Deportivo Cali– y otra vez con un tremendo cabezazo que le dio el empate 3 a 3 al Pachuca en la liga mexicana en el minuto 93.

Hay otros arqueros, como René Higuita –que hizo algo tan inútil como el escorpión o como ponerse los mismos calzoncillos azules durante toda la Copa Libertadores que ganó en 1989 con el Nacional–, José Luis Chilavert o Rogerio Ceni, que hicieron muchos goles de tiro libre o de penalti. Pero esto que quiere hacer Toto Barceló es otra cosa. Es esperar el milagro, pero también el mucho más probable ridículo de que un rebote favorezca al rival, y que uno de sus delanteros termine atravesando la cancha para anotar sin que nadie esté defendiendo su arco. Qué más da: llegado el minuto 90 da lo mismo perder 1 a 0 que 2 a 0. Perder es perder, dirían los más audaces comentaristas deportivos. 

Así que aquí está Toto Barceló –que probablemente no sepa quién es Miguel Calero–, esperando hacer algo que alguna vez habrá soñado. Aquí está, tomando el riesgo, ante una tribuna de la tercera división del fútbol español en la que se pueden oír los ecos de sus poquísimos asistentes. Y, por fin, aquí viene el balón. El centro llega al primer palo, lejos de su posición, y es peleado en el aire por un par de jugadores. Este es el segundo en el que podría ocurrir el desastre, pero ocurre el milagro: después de un rebote, el balón cae lentamente hacia el lugar en el que Barceló se encuentra tal vez por primera vez en su carrera. Ya no estamos en la tercera división de un país cualquiera: estamos en el instante en que un hombre enfrenta una de las mayores batallas de su vida, un hombre que ahora no despega los ojos de la pelota y que acomoda su cuerpo para hacer algo que estaremos muy lejos de ver otra vez en la historia de este deporte: que un arquero, en un partido oficial, marque un gol de chilena. Y ahora, ahora que es aplastado por la montonera de sus compañeros, sabe que su gol no le dio la vuelta al mundo pero ascendió a la primera división de la memoria, porque su historia habla de algo más que un partido, de algo más que un deporte. Habla de los sueños, como lo dijo él mismo cuando lo entrevistaron y definió su hazaña con las mejores palabras: “es un sueño imposible”. 

Gol de orate

La mejor anotación con pelota en movimiento de Calero no fue ninguna de las que vimos. En un dramático partido, su equipo necesitaba un gol para pasar a la final. Calero fue al área y los narradores destrozaron sus gargantas por lo que sucedió.

Pero el gol, que aparece en Youtube a nombre de Calero, que le significó a ese narrador una de las mayores emociones de su vida, fue del portero sólo durante esos segundos de narración demente. En realidad, quien anotó fue el central colombiano Aquivaldo Mosquera. 

Por El Vago del Rincón
@elvagodelrincon

Ilustración
Carolina Rodriguez Fuenmayor / Pablo Cardona 

 

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Deporte Fútbol

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