POR: Ed Ladino Viernes, 08 Mayo 2015

Hablamos con youtubers y expertos en esta red acerca de las banalidades y exigencias que significa hacer parte de la plataforma de videos más grande del mundo.separador

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as redes sociales son la mayor plataforma de distribución de contenidos. Facebook, Twitter y YouTube mandan la parada en el flujo de creaciones digitales y cada vez son más las marcas que se vinculan a estas páginas en aras de captar a un público que se ha vuelto reacio a los medios tradicionales de comunicación.

En el caso de YouTube, plataforma de videos que nació de tres exempleados de PayPal en febrero de 2005, el alcance de los contenidos es cada vez mayor. Más de mil millones de usuarios únicos visitan la página cada mes y ven más de 6.000 millones de horas de video. En otras palabras: es como si todas las personas del mundo dedicaran una hora al día a ver videos en YouTube.

Los contenidos de esta web varían entre videos musicales, blogs, noticias, tráilers y hasta películas enteras, algunas cosas son legales y otras, piratas. Sin embargo, lo más curioso en esta plataforma es la viralidad con que se distribuyen sus videos; por ejemplo, el video del “Gangnam Style”, del cantante surcoreano Psy, es hasta ahora el más visto en la historia de internet: fue reproducido más de dos mil millones de veces. Pero lograr el éxito no es como soplar y hacer botellas o montar un video de un gatico feliz –bueno, quizás esto sí dé resultado–. Sin saber muy bien cómo, ha nacido una camada de generadores de contenido que literalmente la rompen en esta red sin ser “famosos”; ellos son la voz de muchas marcas y, claro, de ellos mismos, pero también representan una sumatoria de esfuerzo, creatividad, amigos y suerte para “coronarla”, algo que ni el mismo Andy Warhol hubiera imaginado. Lo suyo son más de quince minutos de fama.

En Colombia existe un personaje que se hace llamar “El Querubín Rebelde”, cuyo nombre verdadero es Hernando Vélez Ortiz. Durante los últimos meses se ha convertido en un fenómeno viral gracias a sus videos. Se trata de un osado youtuber que encuentra en esta plataforma una posibilidad para expresarse y decirle al mundo lo primero que se le viene a la cabeza. Y uno no sabe si está bromeando o hablando en serio. Este caso en particular es prueba del contenido que se limita a lo superfluo y casi al sinsentido; sin embargo, la acogida del mismo es muy grande, tanto que Hernando ha construido una comunidad en torno suyo porque, en sus propias palabras, tiene todo lo que le interesa al público: “presencia y plata”.

Similar es el caso de la mexicana @MujerLunaBella, un personaje en todo el sentido de la palabra cuyo atractivo principal es el ser una prostituta en la vida real y una youtuber en la vida virtual. Nos atrevemos a afirmar que el interés de la gente por caracteres como ella radica en que su realidad es diferente y polémica, en que muchos quizás nunca se atreverían a vivirla, pero que secretamente anhelan conocerla. Júzguenlo ustedes mismos.

Los youtubers son por definición individuos que generan contenidos. Se trata de personas, mayoritariamente jóvenes, que han sabido ganarse la vida a través de sus videos. Sus canales están llegando a generar ingresos de entre 300.000 y 3.000.000 de pesos al día –hasta 1.500 dólares–: lo que les hace ganar dinero son las reproducciones y no el número de suscriptores que tienen o los likes que reciben.

Para Catalina Rudd gerente de proyectos de la agencia Goldfish, la viralidad con que surgió este fenómeno se debe a la facilidad que tienen estos influenciadores de la red para generar comunidad a su alrededor, para enganchar a la gente y permitirle a su audiencia ser parte de algo. Es por eso que compañías como la de Catalina se han convertido en reclutadoras de estas “celebridades” y, en palabras suyas, “se encargan de potencializar a los youtubers, acercarlos a las marcas y profesionalizar el oficio”, porque evidentemente si se hace bien, usted podría vivir de esto.

En Colombia esta tendencia apenas está empezando a tomar fuerza, pero desde hace un tiempo existen personajes que han captado la atención de marcas como Coca-Cola y MTV, que los han usado para viralizar sus campañas en Internet. Un caso interesante es el de los hermanos Carolina y Juan Pablo Jaramillo, dos caleños de 21 y 25 años –él actor y ella artista plástica–, que se han dedicado a divulgar contenidos en sus canales de YouTube y que, poco a poco, se han vuelto los reyes Midas de esta red.

Carolina lanzó su primer video el 12 de marzo de 2014. Hoy su canal rodea los 300.000 suscriptores y las reproducciones de sus videos alcanzan el millón. También tiene cuenta en Twitter (@LaSrtaJaramillo) y un fanpage de Facebook con casi un millón de “me gusta”.

Sus videos rondan los diez minutos y en ellos sale una chica llena de tatuajes que invita a hablar sobre arte, así uno no sea el más conocedor; sus discursos incentivan la escritura dentro del público con el espacio llamado “Domingos de escritura”, en el que sus seguidores tienen la posibilidad de ser leídos por ella. En su canal nos demuestra que no solo de gatos y bebés sonrientes se alimenta la web.

Pero este camino recorrido por ella no podría ser posible sin el beneplácito de su hermano, Juan Pablo Jaramillo. Considerado el youtuber más exitoso de Colombia y uno de los más influyentes en América Latina: este joven actor ha consolidado un emporio con sus redes, en las cuales diariamente comparte contenido con sus #Jaramishanos, como se hacen llamar sus seguidores.

El éxito de Juan Pablo lo llevó a ser embajador de Coca-Cola en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, a hacer parte de realities como La Voz Kids en Colombia y Yo soy el artista en Estados Unidos y, recientemente, a publicar un libro con la editorial Planeta llamado La edad de la verdad, que en menos de una semana se convirtió en el segundo título más vendido de Colombia.

Del mismo modo, Cristian García o #BotonetSayMëow, como lo conocen en la red, se ha ido abriendo campo en esta plataforma de videos y ha encontrado en ella una opción para compartir sus intereses con la gente y beneficiarse de ello. Para Cristian el ser youtuber le ha permitido pertenecer al grupo de influenciadores que pueden trabajar en campañas publicitarias de marcas y recibir beneficios económicos. En palabras suyas, el éxito depende mucho del alcance que se tiene a través del canal y del nicho en el que se desenvuelve; sin embargo, para él un factor muy importante es la persona que hay detrás del canal, la relevancia que esta tiene. “La imagen vende”, nos dice este youtuber y, aunque nosotros no estemos de acuerdo del todo, en estos casos “ser bonito” paga.

Es curiosa la forma en que estos personajes han logrado captar la atención de un público tan amplio y dejan inquietudes con relación al gran número de posibilidades de interacción, comunicación e integración que plataformas virales como YouTube ofrecen. Estos nuevos medios ponen en entredicho la verticalidad tradicional, facilitan que los consumidores sean también productores y del mismo modo construyen procesos en torno a sus contenidos, entonces vale la pena preguntarnos: ¿están propiciando cambios sociales y culturales importantes en la actualidad? Y si no lo hacen, ¿Somos los consumidores, quienes damos los likes y las reproducciones, los responsables de los contenidos que se encuentran en la red?

De este tema aún queda mucha tela por cortar; sin embargo, si usted ha pensado en abrir su canal de YouTube, aquí le dejamos los consejos de quienes han hecho de esta plataforma de videos su forma de vida.

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