Rayaduro: el parche de ilustración de Cartagena

Lejos de la estética señorial y al margen de las murallas, una comunidad de ilustradores raya una Cartagena distinta. Su creador, Omar Pineda, conversó en exclusiva con Bacánika durante la programación de Inimaginable en la Universidad Jorge Tadeo Lozano.
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La forma en la que vemos una ciudad puede estar mediada por múltiples capas. En el caso de Cartagena, muchas de estas aluden a la desigualdad, a un pasado represivo, a la exaltación de una invasión violenta. La innegable belleza de la arquitectura colonial resguardada en medio de las murallas y su doloroso contraste con la ciudad habitada por cientos de miles de colombianos entre la marginalidad y la desidia es ya otra forma de postal exótica que opera bien en los medios y las críticas culturales –como esta–.

¿Cómo ofrecer nuevas miradas desde Cartagena y hacia la ciudad? ¿La imagen puede incidir en otra forma de relacionarse con el espacio? ¿Puede la ilustración jugar cartas en el asunto? Omar Pineda, ilustrador y docente de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, creó el proyecto Rayaduro para intentar recorrer el camino abierto por preguntas como estas.

Durante esta edición de Inimaginable, la bienal de arte y diseño de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Omar conversó con Bacánika sobre su proyecto para convocar a más ilustradores a rayar, en forma y firmemente.

¿En qué consiste Rayaduro? ¿De dónde surge esta iniciativa?

Rayaduro es un espacio con sede en Cartagena que creamos para dibujar más, tanto nosotros como quienes se unan. Punto. El objetivo es pensar y producir más imágenes de la que nos encarguen los clientes. También es un lugar para conocernos, para abrir un espacio de interlocución entre los ilustradores, que en una ciudad pequeña como Cartagena se encuentran tan dispersos. Es apuntar al sentido solidario y el trabajo en comunidad, algo que es fundamental para mí.

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En el 2004, programamos una serie de actividades con colegas chilenos; la idea era hacer algo similar y ampliarlo con participación local. También es una respuesta ante quienes afirman sin argumentos que en cuanto a lo visual en Cartagena no se está haciendo nada. Es un espacio para reencontrarnos y responder a través de la imagen.

Tenemos una convocatoria permanente a través de retos y juegos con una periodicidad de aproximadamente quince días por proyecto. A partir de una palabra, de una situación, intentamos expresarnos, no solo describir, sino también opinar a través de la ilustración. También hemos incorporado talleres y con ello se ha consolidado la comunidad.

Hace dos meses, por ejemplo, convocamos para crear colectivamente un fanzine digital y el tema era “Botas Rojas”. Podían enviar lo que tuvieran: textos, fotografías, ilustraciones, collage. Todo era bienvenido. La imagen y la creatividad son derechos que todos podemos ejercer por igual, la idea era promover el uso igualitario de ese derecho a la expresión. Tuvimos gran respuesta, participó gente de México, Argentina, Bogotá y, obviamente, Cartagena. Participaron los pelaos de Interzona X, un colectivo que hace poesía, cuento y fanzine. Sacamos la publicación gratuita y la rotamos a través de circuitos alternativos de distribución.

botas rojas
Queremos retar el lenguaje personal. Sentimos que enfrentar esos momentos de mente en blanco surgen oportunidades creativas excepcionales. En ese instante de desconcierto, cuando encuentras algo que no es familiar para ti, hay una oportunidad para que la imagen tome formas nuevas. Más vibrantes. Más interesantes.

¿Cómo se ilustra desde Cartagena? ¿Cómo afecta esa identidad desigual y esa faceta maquillada el imaginario de los ilustradores locales? ¿Y cómo los ilustradores pueden complejizar esa identidad desde la imagen?

Hay un lastre que tiene Cartagena y es esa imagen de ciudad señorial. El turismo hace que la imagen esté dirigida al visitante, a cómo nos ven desde afuera. Cuando una entidad pública abre una convocatoria para algún evento de la ciudad, siempre están buscando replicar esa misma imagen preestablecida. Sentimos que la ilustración está desafiando esa imagen estándar de la ciudad: que no sea la arquitectura colonial, esa luz malva al atardecer, esa faceta romántica. Estamos buscando nuevos referentes, nuevas miradas.

boxeo

Con el Semillero de Ilustración de la Tadeo participamos como Rayaduro en un evento que se llamaba Memoria, Tradición y Costumbre. Se conformaron grupos con personas de varias ciudades y discutimos sobre nuestras percepciones en torno a Cartagena. Participamos 30 ilustradores de Cartagena, es posible verlo en la página web del Semillero: allí puedes encontrar representaciones de la ciudad desde la gastronomía, desde el hastío, desde la belleza… múltiples visiones que coinciden en que Cartagena son las personas que viven en ella, inlcuida toda es variedad de inmigrantes. La ciudad es una colcha de retazos con un montón de tensiones, entre las cuales las personas encuentran un espacio para dialogar.

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¿Qué proyectos vienen ahora?

Ahora tenemos una convocatoria muy especial que es el Collage Garden, una actividad internacional, postulamos a Cartagena y fue escogida como sede a partir del 6 de noviembre. Lo que tienen que hacer es enviar: deben enviar piezas de collage tradicional, en un formato no mayor a media carta sobre un tema botánico. Con las piezas haremos un jardín itinerante en Cartagena y visitaremos los barrios de la ciudad, Tierra Bomba, Bocachica. Talleres con varias instituciones. La idea es que logremos una fuerte participación local. Vamos a llenar a Cartagena de flores y hongos y hadas y cosas vivas, raras, todo esto a través del collage y en los barrios, donde sentimos que está el mayor potencial para la imagen en la ciudad.

El nombre es sonoro y transmite mucha fuerza. ¿Por qué rayaduro?

En primera instancia porque todos tenemos que rayar más. Tomárselo en serio, darle duro. Armar un portafolio, disciplinarse. Y eso tiene mucho que ver con mi experiencia personal: yo soy una persona muy necia e intento dibujar y publicar algo al menos una vez por día, porque creo que en ese ejercicio está la oportunidad de pensar y después tomar distancia.

Por otro lado, lograr que las manos, que son como perros ansiosos, no se cansen. Eso lo respondió en una entrevista Tom Waits, quien además de cantante era pianista, él decía que las manos son perros y lo que haces con ellas es la forma en que las alimentas: si haces lo mismo siempre el perro se acostumbra y se vuelve flojo, asimismo con las manos, si les das todo hecho se vuelven perezosas y no quieren estar en movimiento. Para mí la ilustración es eso: retarme a diario, buscarme en diferentes fuentes, darles un alimento, un reto distinto al pensamiento y a las manos.

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