10 días / 10 artistas: Día 2, Daniel España
Conozca a los artistas finalistas del Premio Arte Joven 2026 en esta jornada de 10 días / 10 artistas, a lo largo de la cual conoceremos los procesos y búsquedas detrás de cada una de las obras. En el segundo día, hablamos de con el artista caleño Daniel España Zamudio, cuya obra Un incendio sin ceniza, toma partes de restos de otras obras para recrear una llamarada mecánica en el que, lo iba a ser basura, cobra un nuevo significado al encender un fuego interno que se mueve pero no quema.
Día 2
Daniel España
Un incendio sin cenizas
Instalación
Cali
¿Qué hacer con los desechos que deja la producción de una obra artística? La pulsión destructiva por quemarlas una vez su materia prima es utilizada o expuesta, pero la imposibilidad de prenderlas fuego (por temor, raciocinio o cobardía) ha encontrado una salida en forma de llama renovada, reinventada, reciclada en la instalación Un incendio sin cenizas, del artista caleño Daniel España Zamudio.
La obra simula un incendio en un espacio de exhibición haciendo uso de tres cartones recortados como siluetas de llamas, pintados en amarillo, naranja y rojo. Interpuestos como en una escena por capas sobre soportes de madera, simulan la visión del fuego al moverse lentamente mediante un mecanismo impulsado por un motor de biela. Vistos de frente, o en la proyección de su sombra, los fragmentos de restos que estaban destinados al escombro componen un fuego unificado que se agita sin consumirse, que no se apaga, que está vivo y da nueva vida a lo que, en otras circunstancias, no la tendría.
Complementando esta simulación, un audio generado con Pure Data se reproduce para generar un sonido que, en tiempo real, asimila el crepitar del fuego en las cosas quemadas. Es decir, otra capa más de ilusión: no se trata de un registro de algún incendio, sino un sonido fabricado a partir de ruido blanco cuya frecuencia se modifica y aleatoriza en cada momento.
La inquietud de España por la existencia de los objetos, que en el caso de las obras de arte cobra vida en tanto son expuestas y la pierden en la medida en que nadie las vea o exponga, crea la metáfora perfecta sobre el renacer, los ciclos de vida o nivel de importancia de las cosas que, en la recreación de una llama, transfiere todo el poder simbólico de este elemento de la naturaleza. Así, el artista se pregunta por el estatuto material de las obras de arte, por su supuesta trascendencia, por su latente destrucción y por la pulsión de querer quemar todas las cosas que va acumulando en la realización de su trabajo.

Día 1
Andrés Mosquera
Palo Alto
Video
Istmina, Chocó
Un desplazamiento territorial es presentado por Andrés Mosquera como un viaje hacia las capas más profundas de la memoria y la identidad. En el cortometraje Palo alto, la cámara, o más bien, los ojos, recorren la travesía de una mujer negra que decide alejarse de Bogotá tras el hastío del racismo impregnado en la cotidianidad capitalina. Más que un punto geográfico específico, su destino es el horizonte simbólico. Kalakuta, la icónica micronación utópica de Nigeria fundada por el músico y activista Fela Kuti.
En este collage audiovisual, el artista chocoano Andrés Mosquera, confronta las heridas del desarraigo, la diáspora y la herencia africana fragmentada por el proceso de esclavización. Un found footage que opera como una búsqueda de apropiación y resignificación visual. Mosquera recurre a imágenes ajenas para construir una trama que transforma la dispersión del archivo digital en un ensayo poético sobre pertenecer.
Narrado en lengua palenquera, este ensamblaje entre el archivo encontrado y el dialecto nacido del primer pueblo libre de América genera un enfoque estético y político. La lengua de San Basilio de Palenque, resistencia viva del Caribe colombiano, se convierte en el megáfono que enuncia un viaje hacia el África subsahariana, desmantelando los discursos coloniales que históricamente han encasillado o exotizado a los territorios afro.
Para Mosquera, cuya práctica artística transita entre la pintura, el dibujo, la fotografía y el cine, lo afro es la perspectiva desde la cual se construye y transforma la imagen. Palo alto, Nigeria y Kalakuta más que espacios físicos, son territorios imaginados donde la protagonista intenta reconstruir aquello que le ha sido negado a ella y su comunidad por la historia “oficial”. Esta ficción documental cuestiona entonces lo que consideramos la “verdad” escrita y archivada por otros, mientras propone una descolonización del lenguaje cinematográfico en una oda a la identidad, la libertad y la resistencia.

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