Dibujar para no llorar: una entrevista con Grupo de Dibujo de Autoayuda
La agobiante carga de la labor cotidiana de diseñadores e ilustradores se convirtió en la materia prima perfecta para crear uno de los podcast más apreciados entre el gremio: Grupo de Dibujo de Autoayuda se ha dedicado a entrevistar a algunos de los mejores creadores de la actualidad y, riendo para no llorar, sacan a flote las angustias más frecuentes entre una comunidad tan talentosa como precarizada.
Cualquier persona con algún grado de cercanía a un diseñador gráfico seguro estará enterada de las penurias diarias que vive ese gremio: labores bajo presión en una cadena de producción en la que son los últimos de la fila, entregas contrarreloj, tandas infinitas de correcciones que podían ser completamente evitables, trabajo mal remunerado, pagos demorados y, en caso de que a pesar de todo eso se logre algo de reconocimiento, siempre habrán comentarios indeseados que vienen naturalmente por vivir de un trabajo que se expone.
Aunque no todos viven así, es raro el caso del que no ha pasado por algo similar. Y, sin embargo, esa experiencia laboral tan común poco se había hablado públicamente. Hasta que encontró un espacio en dos amigos diseñadores que, por una y otra razón, terminaron haciendo un grupo para dibujar, compartir y conocer otros colegas que, deducían, pasaban por situaciones similares pero las vivían completamente a solas porque, claro, esa es otra de las variables frecuentes del gremio.
La juntanza mutó en una suerte de terapia grupal en la que reírse sobre la absurda situación de sus trabajos y dibujar como forma de distracción resultó una forma de hacer comunidad. Así nació Grupo de Autoayuda de Dibujo, que luego trasladó la conversación a las redes sociales y a las plataformas de streaming y se ha convertido en uno de los podcast más reconocidos en el gremio, no solo por las entrevistas a personajes que hoy son referente de la escena en Latinoamérica, sino también porque, realmente, sus vivencias generan empatía e identificación entre la audiencia.
Conversamos con sus creadores, los mexicanos Raúl Pardo e Iván Mayorquín, ambos diseñadores que llegaron al oficio por diferentes caminos, se cruzaron sin encontrarse en los inicios de Pictoline, volvieron a reencontrarse, compartieron experiencias y hoy no solo comparten amistad, vocación y problemas, sino también un contenido que, a pesar de su éxito, no escapa a las lógicas comunes que denuncian con humor.

BCNK: Para empezar, ¿qué fue primero? ¿Ustedes eran diseñadores e ilustradores y luego crearon el Grupo de Autoayuda de Dibujo, o cómo se dio todo?
Raúl Pardo: Sí, los dos ya nos dedicábamos principalmente a la ilustración. Ambos somos de fuera de la Ciudad de México, pero vivíamos allá. Inicialmente no era un podcast ni nada por el estilo; era una excusa para juntarnos, conocer gente y ver si hacíamos amigos en la ciudad. Yo tengo 36 años y me dedico de lleno a la ilustración.
Iván Mayorquín: Yo tengo 41 años y soy ilustrador, dibujante y creativo. Con Raúl nos conocimos realmente en 2015, cuando a los dos nos tocó ser parte del grupo de ilustradores que fundó Pictoline, que es un medio de información gráfica. Ahí empezamos a dibujar juntos y a entender temas de diseño, información, periodismo... En ese proyecto forjamos una gran amistad que eventualmente derivó en este espacio, que hoy en día es nuestro proyecto principal.
BCNK: ¿A qué se dedicaban exactamente en esa época y qué tipo de ilustración hacían?
Iván Mayorquín: En esa época nuestro trabajo de tiempo completo era el medio, pero paralelamente cada uno hacía sus proyectos freelance. Siempre hemos mantenido trabajo personal por fuera. Nos hemos enfocado mucho en la ilustración contemporánea, diseño de personajes, trabajo comercial para marcas y obra plástica o artística personal.
BCNK: ¿En qué momento o cuánto tiempo después surge la idea de juntarse a hacer un podcast?
Raúl Pardo: Fue como en 2019. Al principio no era un podcast, sino la idea de juntarnos con gente para hacer amigos de la bolita del gremio, porque casi no teníamos círculo en la Ciudad de México. Organizamos reuniones de dibujantes en un café con una terraza grande. Hablábamos un poco de lo que nos inquietaba, poníamos dinámicas de dibujo y creatividad, y para ponerle un nombre al concepto, lo titulamos "Grupo de Autoayuda de Dibujo".
Iván Mayorquín: El problema fue que mantener esas reuniones en vivo con el ritmo de vida laboral y freelance no era sustentable. Como nos costaba mantener la constancia, se nos ocurrió que mientras no pudiéramos hacer eventos en vivo, podíamos grabar un podcast hablando de los mismos temas. Cuando llegó la pandemia en 2020, las reuniones presenciales se cancelaron por completo y el podcast se convirtió en lo único que podíamos sostener.
BCNK: ¿Cuándo se consolidó formalmente como el proyecto que es hoy?
Raúl Pardo: Fue hasta 2022 que ambos salimos de Pictoline. Coincidió que ninguno de los dos sabía que el otro se iba a salir, así que al vernos con tiempo libre decidimos apostarle en serio al proyecto. Empezamos a publicar semanalmente, ingresamos a Sonora —una red importante de podcasts en México— y estructuramos todo con mayor rigor para darle un estándar profesional dentro de la industria.
Iván Mayorquín: Nos pasó algo similar a los inicios de Pictoline: estábamos atendiendo un espacio desatendido. En la pandemia nacieron miles de podcasts que colapsaron al año, y en español casi no quedaron espacios dedicados al dibujo y la creatividad. Mantener la constancia y una intención clara nos convirtió en un referente dentro del gremio, porque el internet es, ante todo, un ejercicio de paciencia y constancia.
BCNK:¿Qué tanto de lo que hablan en el podcast es en serio y qué tanto es broma o "tomadura de pelo"?
Iván Mayorquín: Todo es en serio porque vivimos de esto; no hacemos contenido sobre cosas que no practiquemos. Ambos vivimos de la ilustración y las artes creativas. Lo que ocurre es que nunca abordamos la profesión desde un tono solemne, porque la profesión rara vez se vive así. Hablamos de manera natural, con el tono divertido que caracteriza nuestras personalidades.
Raúl Pardo: Además, ninguno de los dos viene de una formación académica en artes puras: Mayorquín estudió diseño gráfico y yo diseño industrial. Mucho de nuestro camino en el dibujo ha sido autodidacta, aprendiendo de colegas y mediante la autodisciplina. Nuestra única regla fija es que cada episodio debe contener al menos un elemento genuinamente valioso para quien nos escucha; teniendo eso cubierto, todo lo demás es válido.

BCNK: ¿Cómo es la dinámica de trabajo para preparar cada episodio? ¿Tienen una línea de producción muy estricta?
Iván Mayorquín: Los podcasts autogestivos en México suelen ser bastante simples técnicamente: dos personas con buenos micrófonos. Lo que nosotros cuidamos mucho es la investigación previa del tema, aplicando los métodos que aprendimos en nuestro trabajo previo en medios. Cuando encontramos un enfoque valioso, estructuramos la información, pero los chistes y la interacción ocurren de forma orgánica. Un buen podcast es, al final, una buena conversación y una forma de hacer compañía.
Raúl Pardo: Para mantener la constancia, todos los lunes tenemos una junta semanal donde definimos los temas o pendientes. Si a alguno se le ocurre un tema, lo investigamos y armamos una escaleta muy sencilla. La idea es tener una guía mínima para que el episodio siga siendo una charla fluida y no se sienta como un guion rígido.
BCNK: De los temas que han abordado, ¿cuáles han sido los que más han resonado con la audiencia?
Iván Mayorquín: Solemos alternar entre tener un invitado (ilustrador o artista) y desarrollar un tema a fondo. Hace poco hicimos un episodio sobre "El arte y el miedo", enfocado en cómo ciertas inseguridades bloquean la creación artística. Fue un tema muy potente porque abordó de frente la incertidumbre constante que implica dedicarse a una carrera creativa, donde los factores económicos, emocionales y mentales suelen ser muy inestables.
Raúl Pardo: Esos episodios logran que la gente del gremio se sienta menos sola. La mayoría de las personas que dibujan trabajan aisladas, y el cerebro te hace creer que las crisis o dudas solo te pasan a ti. El podcast ayuda a generar empatía y aligerar esa carga emocional. Muchos oyentes nos dicen que nos escuchan mientras trabajan porque les reconforta saber que a otros les ocurren las mismas cosas.
BCNK: ¿Por qué creen que el gremio de los dibujantes e ilustradores vive con tanto agobio y aislamiento?
Raúl Pardo: Es una combinación de factores que empieza por la precariedad laboral. La gran mayoría de las personas que dibujan no pueden vivir exclusivamente de ello, y quienes lo logran están en la cuerda floja. Al no existir un sistema o industria que valore y sostenga este trabajo, entras en un estado constante de supervivencia que afecta lo profesional, lo anímico y lo social.
Iván Mayorquín: A esa precariedad le sumas que el perfil del artista suele tener una sensibilidad emocional muy a flor de piel. Elegir una carrera incierta siendo una persona altamente sensible es una fórmula compleja. Además, el dibujo es un trabajo solitario: la gente que hace cómic o freelance pasa horas a solas frente a la computadora o el papel. No es un trabajo de oficina donde estás socializando todo el día con un equipo.
BCNK: A pesar del agotamiento, ¿por qué la gente insiste en dedicarse al dibujo? ¿Hay algo de masoquismo en esto?
Raúl Pardo: No creo que sea masoquismo porque nadie disfruta el dolor por sí mismo. Lo que ocurre es que hay un impulso interno muy difícil de frenar. Aunque la estés pasando mal, sientes la necesidad de dibujar porque es lo que te nace hacer. El acto de crear genera una satisfacción y una sensación de realización tan profunda que, aunque no sea tu trabajo principal, vas a seguir tomando un papel y un lápiz.
Iván Mayorquín: El problema también radica en que existe mucha idealización sobre lo que significa ser artista o tener éxito en galerías, lo cual alimenta expectativas poco reales. En Latinoamérica tendemos a afrontar estas realidades con humor; preferimos reírnos de las situaciones difíciles antes que ponernos solemnes, y esa aproximación sin tanto protocolo ayuda a que las personas entiendan mejor los problemas de la profesión.
BCNK: Escuchándolos, pareciera que tanto dibujar como hablar del proceso tiene un valor terapéutico. ¿Lo ven así?
Raúl Pardo: Totalmente. Pasa lo mismo que en terapia: los sentimientos y pensamientos están ahí retenidos, pero al hablar o articularlos, esa maraña toma forma y te empodera. Dejas de lidiar con algo abstracto que te ahoga el pecho. Articular el proceso te ayuda a entenderte a ti mismo, y es igual a lo que ocurre con los docentes: entienden mejor su propia disciplina entre más la explican y la comparten.
Iván Mayorquín: Hay muchos dolores que no conoces ni terminas de procesar hasta que los expresas o los escuchas en alguien más. Te das cuenta de que no estabas solo sintiendo eso. Lo más potente del arte es que funciona como un espejo: ves una foto, una pintura o escuchas un podcast y descubres una parte de ti que no sabías que existía. Lo que buscamos con el podcast es hablar de nuestras vivencias esperando que alguien más conecte y se refleje en ellas.
BCNK: ¿Qué consideran que debería cambiar para que las condiciones de trabajo en el gremio mejoren?
Iván Mayorquín: Es importante entender que cada persona vive esta carrera de formas muy distintas. La idea tradicional del artista encerrado en su estudio solo le funciona a una minoría, o a quienes vienen de una posición de privilegio económico. La mayoría encuentra el equilibrio combinando trabajo comercial, docencia, talleres y proyectos personales. Cada quien debe descubrir el balance que le funcione.
Raúl Pardo: Por el lado estructural, se requiere organización gremial. En España, por ejemplo, existen sindicatos y asociaciones de dibujantes que están buscando reconocimiento e incentivos. En Latinoamérica hace falta esa movilización para pedirle a los gobiernos y a las instituciones culturales mejores apoyos, becas y condiciones para los creadores de narrativa gráfica y artes visuales.
BCNK: ¿Cómo ha sido para ustedes asumir el rol de liderar esta conversación dentro de la comunidad?
Raúl Pardo: Ha sido un proceso muy orgánico. El proyecto no nació con la intención de salir a cámara ni de asumir una vocación protagónica. Se dio porque se combinaron nuestros años de experiencia —que nos permiten suavizar la curva de aprendizaje para los más jóvenes— con una dinámica de dupla que funcionó bien en micrófono, y un propósito muy claro: compartir lo que hemos aprendido para que el camino sea menos pesado para todos.
Iván Mayorquín: No pretendemos posicionarnos como sabios que tienen todas las respuestas, sino como profesionales que siguen aprendiendo y descubriendo cosas en el camino. Los mismos aprendizajes o cuestionamientos que surgen en las charlas con los invitados nos impactan a nosotros en tiempo real. Asumir que uno sigue un poco perdido hace que el ejercicio de creación y conversación sea honesto.
BCNK: ¿Recuerdan alguna entrevista o invitado que les haya dejado una huella especial?
Iván Mayorquín: Tuvimos un par de episodios con una amiga pintora, Pilar Cárdenas, quien además tiene formación en psicología y da terapia enfocada a profesionales de industrias creativas. Hablar con ella sobre los dolores, bloqueos y miedos del artista desde una perspectiva clínica y empática fue una experiencia reveladora para nosotros y para la audiencia.
Para cerrar, ¿a qué figuras del mundo del dibujo o la creatividad les gustaría entrevistar en el podcast?
Raúl Pardo: A mí me encantaría entrevistar a Liniers. Le hemos escrito y está en la lista de los creadores que más admiramos dentro del mundo de la narrativa gráfica.
Iván Mayorquín: A mí me gustaría mucho conversar con Guillermo del Toro. Sé que le apasiona el dibujo, la creatividad y que desarrolla unos storyboards y libretas de bocetos increíbles. Sería muy enriquecedor hablar con él sobre el acto puro de dibujar y cómo aterriza sus ideas creativas.
BCNK: En sus próximos episodios planean hablar sobre la narrativa gráfica y el "Gutter" o medianil. ¿Qué es lo que les interesa explorar de este concepto y de "lo que pasa en el medio"?
Iván Mayorquín: En el cómic, el gutter es el espacio entre viñetas que marca el paso del tiempo. Queremos trasladar esa metáfora al proceso creativo. Usualmente, cuando se habla de artistas, solo se aborda el inicio o el éxito final, pero el arte real ocurre en el medio: en la ejecución, las mudanzas, los trabajos paralelos para pagar las cuentas y las horas de esfuerzo. En redes solo se ve el resultado empaquetado, por lo que queremos enfocarnos en todo lo que ocurre entre el punto A y el punto B.
BCNK: Primero se dedicaron a una profesión en un gremio precario como la ilustración y ahora suman el podcasting, que también es precario. ¿Qué satisfacción encuentran en ambos proyectos para seguir adelante?
Raúl Pardo: Me encanta dibujar, bajar ideas y trabajar en equipo, algo que aprendimos a disfrutar mucho desde nuestra época en Pictoline. Hacer este proyecto juntos es suficiente motor para continuar. Además, construir comunidad y saber que lo que compartimos le sirve a otros dibujantes nos da una satisfacción enorme. Esto viene acompañado de regalos colaterales, como conocer a figuras que admiramos o asistir a festivales que nos nutren profesionalmente.
Iván Mayorquín: Para mí la clave es la compañía. Un buen contenido en internet o un podcast bien logrado es una forma de acompañar, de enseñar cosas nuevas o visibilizar detalles que no atendías. El dibujo me ha hecho compañía toda la vida y creo que nuestro proyecto puede ofrecer esa misma compañía a otros artistas.
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