Pasar al contenido principal

 

Escribe más de 3 caracteres

Ciudades de papel

Ciudades de papel

La adaptación al cine de la novela del mismo nombre deja claro que no todas las películas de adolescentes tratan de distopías o vampiros. Ni son necesariamente basura hecha en masa.

separador
La película empieza con un cliché: un niño se enamora a primera vista de su nueva vecina el día que ella se muda a la casa del frente. Desde esa escena, uno sabe que el protagonista –que además está narrando la historia– hará lo que sea por ganarse eternamente el corazón de la mocosa. Un par de escenas más tarde, los niños ya son adolescentes y están terminando el colegio, esperando ese otro cliché de suburbio gringo: el baile de graduación. Pero el protagonista no tiene ningún interés en la fiesta, está concentrado en sacar las mejores calificaciones para irse a estudiar medicina y ya poco se preocupa por la precoz rubia del otro lado de la calle. Entonces, la que parece literalmente otra película de adolescentes, da un giro cuando la vecina (Margo) se lleva a Quentin a una noche de travesuras fríamente calculadas y, al día siguiente, desaparece apenas dejando unas pistas que parecen más complejas de lo que en realidad son.

Desde ahí, la cosa no es precisamente una road movie ni el típico choque entre los populares de la prepa y los nerds, tampoco se trata de una tragedia de los peligros que corren los adolescentes en estos tiempos de la hipercomunicación ni de un thriller lleno de pistas falsas sobre un secreto que hay que desenterrar. Ciudades de papel simplemente narra la búsqueda de un amor idealizado en la compañía de los amigos de infancia que, a fin de cuentas, se perderán tarde o temprano –los amigos y el amor–. A lo largo del camino, uno se ríe, se identifica con algunos personajes, se divierte con la música y sale de la sala con la sensación de haber pasado un buen rato, así no haya sido el más trascendental de todos: fue una aventura sin mayores riesgos durante la que nadie tuvo nada que perder y, por el contrario, todo era ganancia.

QpJVrEFY24N Gq7Nhx4Bov48C5L6Avb0wLfnum7OzUemcf--u YampVyJGzqe3glIM3rQDoGKFcWHEa9bPMCFXqOY0L8IZE6xZsdoisiiHNc725Ne9dsBnUag6nv-rrRFoMlwWQiNVVYFhn2cyYigJ8JLyJpksN3zLOlq ks0-d-e1-ft

Las actuaciones de Nat Wolff y Cara Delevingne (Quentin y Margo, respectivamente) no son las más sorprendentes y hasta podría decirse que la última es un poco sosa, como si creyera que por fruncir el ceño ya está plantando algún misterio. En cambio, Austin Abrams, el amigo más raro de Quentin, no solo se lleva las mayores carcajadas sino que ayuda a mover la historia hacia fuera de los clichés tan trillados sobre los adolescentes gringos, que mantienen al espectador prevenido de una debacle narrativa durante toda la película.

alPpqigDAfWWpmvUNiyJ4d3ImWhMKRrjcYtdOKDIJA1hhtmeB5Espy3XZKWmHRWkq30Y51b8jo7xHb-syVOnGgBypLCcwFJskaulkm h5PROFkWvrMRbxtYKTfiiAdU1lapIAHijY3FheYxT9a vUN2twpYfxUpYjMeGfoks0-d-e1-ft

El director, Jake Schreier, estuvo detrás de Robot & Frank y se ha ganado una reputación por armar buenas comedias con una puesta en escena sencilla y planos que, sin muchas pretensiones, logran ser originales. La banda sonora reúne a muchos de los artistas que hace pocos años retumbaban en la escena “indie” y ahora venden millones, como Vampire Weekend, The War On Drugs, Grouplove y Santigold, incluso aparece música de Alex Wolff (hermano del protagonista) y paradójicamente falta St. Vincent (novia de la protagonista).

En conclusión, Ciudades de papel suena muy bien, se ve muy bien y entretiene, que es en últimas la misión básica del cine. Tal vez no le cambie la vida a nadie o, quizás, a otros les deje una gran lección de vida y los haga replantear algunas creencias platónicas alrededor de la amistad y el amor.

separador

Bacánika

Somos un portal de cultura enfocado en ilustración, arte, diseño, periodismo y bienestar para jóvenes: hacemos historias y contenidos preciosamente ilustrados para inspirar, conmover e informar a la comunidad creativa en torno a sus gustos, búsquedas y estilo de vida.

Somos un portal de cultura enfocado en ilustración, arte, diseño, periodismo y bienestar para jóvenes: hacemos historias y contenidos preciosamente ilustrados para inspirar, conmover e informar a la comunidad creativa en torno a sus gustos, búsquedas y estilo de vida.

Cultura Pop
Le puede interesar

Daniel Liévano y Haruki Murakami: un encuentro entre trazos y metáforas que da vida a una joya editorial. El arte de ilustrar lo invisible.
Aprende cómo componer y hacer poses, trazos, rostros y emociones paso a paso con este tutorial de ilustración erótica con la ilustradora colombiana Ruttu.
Bacanika
Bacánika
-Febrero/19/2026
Mucho ha pasado por las manos, prensas y matrices de la gráfica colombiana desde el siglo XX hasta hoy. Esta autora de la casa nos trae una curaduría personal.
Zamira Caro Grau
-Febrero/17/2026
Para el cumpleaños de esta ídola, invitamos a Alejandra Balaguera a ilustrar algunos de esos looks y canciones que marcaron la historia nacional e internacional.
Chuleta Prieto
-Febrero/13/2026
Este pueblo de Cundinamarca conserva una serie de murales del siglo XVII en los que los indígenas pintaron a Cristo poco después de una tragedia. El autor nos cuenta.
Laura Daniela Soto Patiño
Laura Daniela Soto Patiño
-Febrero/10/2026
Mucho ha pasado por las manos, prensas y matrices de la gráfica colombiana desde el siglo XX hasta hoy. Esta autora de la casa nos trae una curaduría personal.
Soraya Yamhure Jesurun
Soraya Yamhure Jesurun
-Febrero/09/2026
Una generación ve apagarse sus vocaciones frente a un mercado laboral implacable y aprende a renunciar, callar o cambiar para seguir brillando. El autor nos cuenta.
Brian Lara
-Febrero/04/2026
¿Cómo es vivir esta condición hoy? El TDAH en la era del multitasking y cómo la hiperproductividad agota la atención del cerebro humano. Aquí un testimonio.