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Valentina Petalosi

Los muchos pétalos de Valentina Petalosi

Esta ilustradora, antropóloga y muralista tiene tantas líneas de trabajo, como pétalos una flor. Sus personajes encuentran inspiración en el poder de la naturaleza, en la fuerza femenina y en imaginar la magia que nos rodea. Aquí, un acercamiento a su proceso creativo.

Aunque el arte, el dibujo y la pintura siempre habían formado parte de la vida de Valentina Velásquez, hasta hace cuatro años, eran simplemente pasatiempos. En ese entonces, estaba terminando su carrera de antropología en Bogotá cuando la pandemia llegó y, como para todos, cambió su vida.

De regreso en su ciudad natal, Armenia, el confinamiento despertó en ella la necesidad de explorar algo nuevo. Le pidió a su padre unas tablas, unos lienzos grandes y pinturas, y sin saberlo, dio inicio a sus primeros proyectos y a su historia con el arte. "Fue un proceso de ensayo y error: había utilizado pinturas y pinceles antes, pero carecía de técnica, ya que nunca había estudiado formalmente. Todavía estoy en proceso de formación como artista", explica.

El camino de Valentina, su nombre y su identidad como artista, rinde homenaje a la exploración, la experimentación y la autogestión. Después de pintar dos lienzos de aproximadamente dos metros, Valentina se sumergió más en el mundo del arte y los artistas a través de Internet. Aunque en ese momento aún no había explotado la oferta de cursos en línea, seguía a diversos artistas desde sus redes sociales y observaba sus técnicas y herramientas. Pronto se dio cuenta de que la ilustración digital estaba ganando terreno en la escena artística y ofrecía una mayor portabilidad a lo largo del proceso creativo.

Casi ocho meses después, a fines de 2020, Valentina regresó a Bogotá y buscó un iPad, adentrándose aún más en este mundo sin planearlo. Comenzó a desarrollar una técnica propia en la ilustración digital, a través de la experimentación y acercamientos empíricos.

Menos es aburrido: su universo ilustrado

Desde el comienzo de su viaje, ciertos elementos han sido constantes tanto en la vida diaria como en la obra de Valentina: no hay un protagonista definido, pero los animales, el cuerpo femenino desnudo, las flores y las mujeres son recurrentes. El minimalismo no es su estilo, ya que su universo busca ser mágico y rebosante de color. En sus paletas, el rosa, el naranja y el azul coexisten con el negro, creando atmósferas vibrantes, pues para ella, menos no siempre es más; cualquier espacio en blanco merece ser llenado, transmitiendo así la idea de que el mundo está lleno de posibilidades, al igual que cada persona que puede descubrir su pasión, como ella lo hizo después de completar una carrera.

"Me di cuenta de que había un patrón. Pintaba porque me gustaba y tenía tiempo, pero a lo largo de un año empecé a hacer conexiones. ¿Por qué siempre hay mujeres? Porque es hermoso ver el cuerpo femenino, y creo que mi arte es el resultado de todo lo que he hecho en mi vida, de lo que pienso y de lo que soy", afirma Valentina. Desde sus días universitarios, ha sido feminista y le interesa el poder de las mujeres en la sociedad, abogando por el derecho al propio cuerpo y desafiando la desnudez como un tabú. Para ella, la libertad de las mujeres es lo que está bien en el mundo.

Su mirada, fusionada con la antropología, va más allá de lo formal o lo teórico; se trata de un proceso intrínseco. "Está en mi forma de pensar. Por ejemplo, utilizo el simbolismo de la naturaleza, especialmente de los animales. Hay animales que reflejan distintos significados, como la liebre, que puede representar la fertilidad no solo en el sentido de parir, sino como la capacidad de gestar y crear cosas nuevas o proyectos. Así que hay ideas antropológicas detrás, pero desde un enfoque reflexivo y menos teórico".

Una flor con muchos pétalos

Su nombre artístico, Petalosi, no es simplemente una casualidad. Evoca la belleza y la fragilidad de las flores, elementos que se encuentran prominentes en su obra. A través de sus ilustraciones, Valentina crea productos que llevan su arte a diversos espacios, desde libretas y bolsos hasta murales que transforman paredes en lienzos llenos de vida.

Petalosi nació de la palabra que algún día le compartió en el almuerzo su hermano, explicándole que en Italia un niño le había propuesto a su maestra del colegio una definición para una flor con muchos pétalos: petalosa, y ella le había ayudado a convertirla en una palabra real. Más allá de ser una linda historia, para Valentina tenía una relación con ella, pues para ese momento su línea era principalmente floral y todos sus personajes tenían flores en el contorno de los ojos, así que le quedó sonando.“Empecé pintando bajo mi nombre real, pero me parecía demasiado largo. Necesitaba algo que me identificara como artista, y en el arte suelo tomar decisiones rápidas, prefiero intentarlo a arrepentirme. Así que comencé a reflexionar sobre la palabra y llegué a Petalosi: Valentina Petalosi. Ya existe un Velázquez famoso en el mundo, así que no podía haber dos. Petalosi es único", explica.

El arte de vender su propio arte

Después de terminar su carrera universitaria, Valentina comenzó a trabajar de forma remota y, en su tiempo libre, se dedicó al aprendizaje empírico de la ilustración digital. Determinada, llevaba a cabo cualquier idea o antojo que se le cruzara por la mente, y al ver que la gente mostraba interés en su arte, investigó cómo comercializarlo. "Yo quería ser artista, pero tomar la decisión de dejar todo para vivir de ello es difícil. Cuando descubrí que la gente compraba mis productos, fue un clic, y comencé a decirles a mis padres que la antropología no sería mi carrera para siempre porque quería ser artista", recuerda Valentina.

Aunque recibió apoyo, continuó trabajando en la ONU. Su primer producto, un calendario, le valió reconocimiento y generó comunidad. "Fue un impulso. Tuve la idea el 15 de noviembre de 2021, la ilustré en 15 días y pensé en sacar 30 calendarios para amigos y familiares. En ese momento, tenía 500 seguidores en Instagram, pero era costoso producir una cantidad tan pequeña. Mi papá me instó a hacerlo en grande y le hice caso".

Los calendarios salieron el 19 de diciembre, el día de su cumpleaños, y al 19 de enero no quedaba ninguno. Fue la primera gran demostración de que a la gente le gustaba su arte. Y desde ahí no ha parado. Hoy cuenta con 50 referencias de productos para secciones de hogar, escritorio, accesorios y ropa que nacen de sus propios antojos, pero con los que poco a poco se va convirtiendo, según ella, en el “Falabella” de los productos ilustrados.

Aunque el voz a voz y las redes sociales le han ayudado a construir su comunidad, en 2022 decidió participar en su primera feria, Ostara, una feria de emprendimiento y diseño de mujeres. Aunque aplicó sin tener productos listos, logró pasar y tuvo dos meses para producir suficiente mercancía. "Quería sacar cuadernos, pañoletas, cojines y prints en separadores y postales. Cometí muchos errores, pero así aprendí todo, y esta vez lo logré".

Durante la feria, su stand estuvo lleno durante tres días y recibió encargos para ilustraciones y murales. Sin embargo, el trabajo a tiempo completo en la oficina se volvía agotador. "Gastaba mucho tiempo en transporte, no había suficiente trabajo para mí y pasaba ocho horas diarias haciendo algo que ya no disfrutaba". Y en septiembre de 2022, tomó la decisión de renunciar.

La pasión por el muralismo

El muralismo ocupa un lugar especial en el corazón de Valentina. Le fascina la posibilidad de llevar su arte a gran escala, impregnando espacios públicos con su visión única y conectando con la comunidad de una manera más directa. Para ella, cada mural es una historia contada a través de colores y formas, una invitación a reflexionar sobre la belleza que nos rodea y la fuerza que reside en nuestro interior.

Su primer mural lo pintó en un local de su papá, que para ella tenía una pared muy blanca y aburrida. Desde entonces, ha realizado más de nueve murales en proyectos con diversas marcas, incluyendo el Restaurante Famiglia, D’Loft Residencias, Colombia Importa, la Alcaldía local de Chapinero y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. Uno de sus retos más importantes fue una convocatoria pública para pintar una cancha de 300 metros en el barrio La Paz de Bogotá, con el objetivo de fomentar el uso del espacio público a través del juego, especialmente para niñas y mujeres.

Valentina confiesa que tuvo miedo al enfrentarse a una superficie tan extensa, pero contó con ayuda técnica, como la utilización de un dron para crear una retícula y montarla en su iPad, lo que le permitió tener una guía al pintar. Aunque reconoce que el muralismo es agotador físicamente, le apasiona el desafío del gran formato y se siente satisfecha con los resultados que logra.

Valentina Petalosi y Petalosi

Actualmente, Valentina cuenta con dos líneas de trabajo: Petalosi, su marca, que abarca seis colecciones con una amplia gama de productos, incluyendo cartucheras, agendas, cojines, libretas de dibujo, planeadores, ropa, delantales, sets de mesa, toallas, pañoletas, tote bags y muchos más, los cuales vende a través de su propia página web. Además, trabaja bajo su nombre, Valentina Petalosi, ofreciendo servicios como artista para ilustraciones de gran formato y encargos personalizados.

“Yo empiezo a hacer algo y lo dejo tirado y luego empiezo otro, y no puedo estar mucho tiempo en lo mismo. Entonces mi proyecto es igual, yo quiero hacer murales, ilustrar para otras personas, hacer empaques, hacer productos y aparte de eso, continuar con los productos de mi marca, así que bajo un solo nombre es de comunicar y muy fácil de limitar. La diferencia nace de ahí, y yo voy a ser también Valentina Petalosi, buscando no solo crecer como marca, sino también como artista. 

Considera que es mejor hacer algo hecho que perfecto, ya que esperar a que todo sea perfecto puede cerrar el proceso de aprendizaje a través de los errores. Esto se ha convertido en su mayor lección y consejo para aquellos que desean aventurarse en nuevos proyectos, y también aprender a decir no a proyectos. “A veces me escriben para hacer murales con lettering que es toda una técnica, y no es lo mío. Es todo un paso también, porque rechazas oportunidades, trabajo visibilidad, pero no es para una y ya”.

En este momento, su marca está en proceso de rebranding y acaba de lanzar sus últimas dos colecciones, manteniendo la idea de ofrecer productos con estampados únicos y limitados. La primera colección, Besties, está inspirada en la amistad y rinde homenaje a las amigas que han sido un apoyo fundamental en su vida, y la segunda colección, Abra Kadabra, es una colaboración con la marca de streetwear Cavald, inspirada en rituales para atraer la buena suerte y la liberación.

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