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La obra de EVA

Cartas de amor, graffitis y pliegos: el universo visual de EVA

Como esa carta triste que se quedó doblada con las imágenes de un amor que no fue, esta artista explora desde el fanzine la intimidad y el deseo, para crear piezas editoriales únicas y afiladas. Aquí una mirada profunda a los procesos e ideas detrás de una de las integrantes y fundadoras del colectivo N13BL4.

EVA no muestra el rostro. En cambio, permite que su arte hable del personaje artístico que ha construido, uno que habita en el intersticio entre la alta y la baja cultura, entre el arte popular y las restricciones que impone el ejercicio plástico cuando se enuncia desde la academia. EVA deambula por las calles bogotanas, buscando graffitis de amor o dejando tesoros escondidos para que la gente los descubra durante sus recorridos urbanos. Otros días, junto a su colectivo N13BL4, distribuye en los espacios de feria su trabajo, además del de varios artistas emergentes que apenas están descubriendo las dificultades del mundo del emprendimiento. Entre tanto, la artista bogotana ha evolucionado en el quehacer artesanal, proponiendo una serie de reflexiones en torno al cruce del amor con el deseo carnal, jugando con dobles sentidos, reivindicando la tradición de la gráfica popular que tiene un sentido práctico: promover a dos tintas el trabajo de brujas, tarotistas e indígenas amazónicos. 

EVA estudió Arte en la Universidad Javeriana en Bogotá. Pero muchas de sus obsesiones vienen de su proceso formativo, pasando primero por la estricta educación religiosa que contextualiza el sistema de valores de su hogar; luego por el estremecedor descubrimiento del placer carnal, además de una relación de amistad con artistas urbanos, grafiteros y artistas divergentes de los discursos tradicionales del mundo del arte. Caracterizada por la producción de publicaciones artesanales en soportes poco tradicionales, la fascinación de la bogotana por el ejercicio de la autopublicación nació con su primer amor (y también su primer desamor), cuando era adolescente. 
“Yo tenía este novio y teníamos una relación súper rara, porque era medio abierta, pero la pasábamos una chimba”, recuerda. “Salíamos un resto, parchábamos y, cuando cumplió 18 años, pensé en hacerle una recopilación de varios lugares en los que habíamos compartido”. 18 formas de culearte, el primer fanzine editado por EVA antes de conocer el concepto, era una recopilación de fotografía artísticas de fachadas y lugares en los que la pareja había intimado, descubriendo mutuamente las posibilidades del cuerpo, la implacable energía del deseo sexual y el enamoramiento químico de los primeros encuentros. Este antecedente, además de la divertida anécdota, es fundamental para entender cómo EVA vincula en su trabajo el amor, el deseo sexual, el espacio público y el anonimato.

“Creo que el placer es algo muy importante, no lo puedo negar y no lo puedo matar. Es muy importante esta parte visceral y creo que es mucho más importante esta parte de poder tener una satisfacción, que la parte linda de frases románticas”, señala EVA

La carne muta, la carne siente, la carne resiste

De alguna u otra manera, la universidad constituye al mismo tiempo una decepción y un encanto. Todas las aspiraciones proyectadas con la ilusión de la ingenuidad se desbaratan al encontrarnos con la realidad y, por el otro lado, se encuentra en el campus con una serie de formadores que influyen positivamente en nuestra visión del mundo desde la enunciación de cada disciplina particular. “Siento que, cuando uno llega a la tesis, tiene una idea muy buena, pero siempre está la pregunta de cómo se la vendo a la academia para que me pase”, reflexiona EVA. Para este momento, después de aprobar todas las asignaturas que formaron su oficio, la artista empezó a desarrollar una persona en la que se podía desdoblar para encontrar una enunciación más allá de la personal. 

“Mi tesis fue enloquecerme. Porque, claro, uno habla sobre el amor propio, el amor frustrado y sus mierdas individuales, pero ¿cómo hacer que estas reflexiones le hablen al otro? Me inventé un laboratorio que se llama Laboratorio de afectaciones La Fe e hice tres estudios atravesados por tres formas de amar que conozco”, recuerda. La primera era la tradicional religiosa con la que funcionamos en Occidente; la segunda era una suerte de celebración de ‘la putería’ y, la tercera, una relación de libertad en la que las clasificaciones y paradigmas de la cultura no importaban. Acompañando cada una de ellas, EVA diseñó una serie de ejercicios o instrucciones. En el primero de ellos, se utilizaba una carta de amor. El segundo era una suerte de formulario en blanco en el que se llenaban los espacios con el nombre para entregarlos a diversas personas a ver quién correspondía al interés sexual. El tercero implicaba ir a hacer un stencil con alguien en la calle. 

Quizás de estos ejercicios es que nace la consigna máxima de EVA: la carne muta, la carne siente, la carne resiste. Es un juego que equipara el deseo con el amor, lo carnal con lo espiritual, el anhelo con el poder resolverlo físicamente.

EVA entendió otras maneras de hacer circular su arte, dejando de lado el dilema del cubo blanco, el marco y el guion curatorial. La reproducción técnica que permite la creación de originales múltiples, como el grabado, la serigrafía o la creación manual de publicaciones se convirtieron así en obsesiones personales

Una de las preocupaciones de EVA con su tesis era que resultara muy sesuda, hermética y larga. Hablar del amor y justificarlo con notas al pie y en un sistema de citación arbitrario no era muy consecuente con la identidad de la artista. “Hice esa cajita chiquita, súper portátil y de bolsillo, que es un resumen de la tesis. Cogí la tesis, la corte y la pegué. Me acordé de estas fotos de mi primera tusa y dije ‘Puta, esto tiene que ser de esta manera’. Quería algo chiquito y también, en algún momento, escuché o leí esto del amor de bolsillo, que me gustó mucho”, sintetiza. “Creo que el placer es algo muy importante, no lo puedo negar y no lo puedo matar. Tampoco lo puedo evitar. También es muy importante esta parte visceral y creo que es mucho más importante esta parte de poder tener una satisfacción, que la parte linda de frases románticas”, añade.  

Esta pequeña caja, limitada a 200 copias, reunía dos estudios en los que la artista creaba un palimpsesto de frases de amor garabateadas en cuadernos, graffitis románticos desperdigados por toda la ciudad y pequeños poemas que, a partir de la diagramación de los textos, construían nuevos sentidos. Adicionalmente, el paquete contenía un stencil doble para que el usuario pudiera recortarlo que rezaba: “Me gustas resto” y “Mi persona favorita”. 

N13BL4 y los circuitos de circulación del arte
Paralelamente al ejercicio académico, EVA logró conectar a través de sus amistades con el Instituto Bogotano del Corte, con los que empezó a colaborar para distribuir de manera gratuita algunas de sus publicaciones. En este espacio, EVA entendió otras maneras de hacer circular su arte, dejando de lado el dilema del cubo blanco, el marco y el guion curatorial. La reproducción técnica que permite la creación de originales múltiples, como el grabado, la serigrafía o la creación manual de publicaciones se convirtieron en obsesiones personales. Junto a dos compañeros de la carrera dio forma al colectivo N13BL4, con el que distribuyen contenidos propios y de otros artistas. “N13BL4 deriva de un problema que había en la pandemia: el de la circulación de las imágenes por parte de personas que hasta ahora están existiendo en la universidad”.

La creación de este colectivo derivó en una nueva relación con el material y el soporte físico de las publicaciones. “Nosotros aprendimos a usar los sobrantes de todas las cosas que imprimimos. Desde lo digital hasta el offset: nosotros somos acumuladores de papel. Todo se guarda”.

De estos ejercicios de economía material salió uno de los fanzines más particulares de la artista. Titulado Instrucciones para usar tijeras, el tiraje limitado de esta publicación consiste en una larga cinta de papel verde en el que la artista incluye cuatro ejercicios: el de cortarle el pelo a alguien, el de apuñalarlo, la posición sexual en la que dos amantes lesbianas estimulan mutuamente sus genitales y un ejercicio de gimnasia que se realiza en argollas paralelas con el cuerpo suspendido y las piernas levantadas en un ángulo de noventa grados. Para el soporte EVA utilizó las cajas de las pequeñas tijeras chinas Rose Brand, que se doblan y proliferan en costureros familiares. Supeditada a la existencia del material, la artista no pudo realizar más copias, pues se habían agotado en la ciudad. “Eso también es algo que hemos intentado comunicar con N13BL4, el encontrar desde la cotidianidad este tipo de cosas que normalmente son usadas para otros procesos y que se conviertan en otra cosa nueva. Eso también es algo muy bello”.

Para que EVA se encontrara con el fanzine, principal soporte de su obra, varios elementos convergieron: por un lado, está su fascinación urbanística que la lleva a redescubrir la ciudad con cada nuevo recorrido; luego es vital su relación con el Instituto Bogotano del Corte, además de la única clase de diseño editorial que pudo cursar en la universidad. “A mí siempre, desde chiquita, me ha gustado pensar que toda Bogotá es mía. Porque siempre me ha gustado caminar. Siempre me ha gustado encontrar lugares raros. Me emputa que construyan, que cambien las fachadas, que las dañen. Sé que es muy importante cambiar, pero también es muy importante que también las cosas tengan esa esencia de barrio”. 

Al final, cada persona habita la ciudad a su manera, y EVA la recorre observando, coleccionando frases de amor que la gente escribe en los muros, inscribiéndose en el paisaje urbano. Eso, también, resulta en un ejercicio para que circule la información: “¿Vienes a casa? Te invito a comer(nos)”, “El amor no existe” o “Te amo Nelson” son algunas de las frases que ha recogido de los muros. 

EVA ha construido una obra que dignifica el ejercicio artesanal de la publicación independiente. Sus trabajos tienen una factura precisa y preciosa, pero se pueden manipular, sentir y observar, lo que desdibuja la idea áurea de la obra de arte. La artista juega con nociones de la circulación de la información en el mercado contemporáneo, como podría ser el numerar el tiraje limitado de sus piezas, que coincidencialmente funcionan de manera análoga en el ejercicio de la circulación del arte. Pues es un mundo que se inscribe también en el ejercicio del mercado. “Creo que es ponerse a hacer. Creo que dentro de todas las formas de hacer hay que encontrar las formas raras de hacerlo. Podemos inventar espacios. Se trata de no quedarse quieto”, concluye.

La obra de EVA es liminal, como los muros que dan a la calle y están al asedio de los transeúntes, pero también configuran el espacio privado de las personas. Su obra es una celebración de la carne que ama, siente y sufre. La carne que, anónima, dibuja corazones tristes para honrar un amor que se marchó. La carne que vuelve a intentarlo, contra todo pronóstico, para volver a sangrar sus deseos sobre otro cuerpo. Es la carne que busca, la carne que calla, la carne que encuentra: un libro preciso, un taller de disidencia gráfica, una feria de publicaciones independientes. Es un ejercicio de existir en el presente, con sus dolores y placeres. Al final del día, EVA muta. EVA siente. EVA resiste.

Ignacio Mayorga Alzate

Literato e historiador del arte, selector de vinilos y periodista cultural. Aprendió a leer en silencio para que no se lo llevara el Diablo. Fanático de lo periférico, lo terrorífico y lo sangriento. Escribe frases largas y párrafos extensos. No muestra su rostro en video.

Literato e historiador del arte, selector de vinilos y periodista cultural. Aprendió a leer en silencio para que no se lo llevara el Diablo. Fanático de lo periférico, lo terrorífico y lo sangriento. Escribe frases largas y párrafos extensos. No muestra su rostro en video.

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